De acuerdo con un estudio del Observatorio Hambre Cero, de la Facultad de Economía y liderado por el docente investigador Óscar Alfonso de la Universidad Externado de Colombia, si se recuperaran las pérdidas de alimentos en las áreas cosechadas sería posible alimentar anualmente a 3.940.286 personas, en las diferentes regiones de Colombia.

El estudio apunta que esfuerzos mayores en las cadenas de distribución y almacenaje, como también en la del consumo final, permitirían a nuestro país superar el hambre y colocarse en la ruta para solidarizarse con otros pueblos.

Las cifras de la pérdida y desperdicio de alimentos en el mundo, PDA, son exorbitantes, al punto que, según la agencia de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación, FAO, al año se desperdician 1.300 millones de toneladas de comida en el mundo. Este derroche, agrega la entidad, genera pérdidas económicas cercanas a los 750.000 millones de dólares.

Pero, ¿cómo se da la pérdida de alimentos? Según el estudio, esto ocurre en la fase de producción, y tiene que ver con fluctuaciones del clima (sequías, inviernos excesivos) o el ataque de plagas.

Sistemas desuetos y tecnologías obsoletas en actividades pos-cosecha (selección, la inspección, el tratamiento, el empaque, la refrigeración y el almacenamiento de los alimentos) conducen a pérdidas que podrían evitarse.

Con respecto a las circunstancias que rodean el “desperdicio” de alimentos, el investigador sitúa la solución a largo plazo, a partir de la difusión de una cultura de la continencia, la racionalidad en las decisiones de compra y la conciencia de que todo lo que se adquiere y consume tiene un impacto sobre el planeta.