Según Néstor Franco, director de la CAR, en los años 50 ya Fernando Mazuera Villegas, como alcalde de Bogotá, planteó la necesidad de construir plantas de tratamiento de aguas residuales, tema que se discutió hasta finales de los años 90.

Se adelantaron diversos estudios, llegaron propuestas nacionales e internacionales, pero sólo 50 años después se logró materializar una de ellas.

“Durante toda esa época se discutió, pero mientras se discutía, la ciudad seguía creciendo de manera acelerada y obviamente el problema se volvió más complejo”, señala Franco.

Para Gelver Gutiérrez Palacio, ingeniero ambiental de la Universidad Central, los estudios previos, que se realizaron desde 1950 a 1994, llevaron a formular la primera propuesta de adecuación de tratamiento de aguas del río Bogotá.

“La primera parte constituyó la construcción de la planta de tratamiento de aguas residuales del Salitre que tiene una capacidad de cuatro metros cúbicos por segundo, construida bajo la administración de Peñalosa “, indica.

Aunque la planta El Salitre inició operación en septiembre del año 2000, era necesaria la construcción de dos plantas más: una en el río Fucha y otra en el Tunjuelo.

Gutiérrez explica que posteriormente se formularon las propuestas de saneamiento integral de la cuenca del río Bogotá, a manera de tres plantas de tratamiento en diferentes afluentes, en el río Fucha, sobre el río Tunjuelo y la ampliación de la planta del Salitre.

“En la actualidad, se llegó finalmente a una etapa de tratamiento secundario, en dos plantas fundamentalmente, una en la zona de canoas y otra localizada a la altura del Salitre, mediante una ampliación”, aseveró

Los debates generados por los planteamientos, llevaron a que un fallo, que tardó 22 años, impusiera tareas específicas a las autoridades para recuperar el afluente. Dentro de las medidas, también se habla de órdenes para los municipios de la cuenca alta que degradan el agua. Así mismo compromete a los ciudadanos a cuidar y proteger esta fuente hídrica.