La discusión sobre el aborto en Colombia terminó desde el año 2006, desde esta fecha la interrupción voluntaria del embarazo es un derecho fundamental, según una sentencia de la Corte Constitucional, que determinó que el aborto es legal cuando está en riesgo la vida de la madre, cuando es producto de una violación o cuando el feto presenta malformaciones.

La encuesta nacional de demografía y salud, realizada por Profamilia y el Ministerio de Salud en el año 2015, demostró que solamente el 5.1% de las mujeres y el 4.2% de los hombres en el país, conocen los tres casos en los cuales se encuentra despenalizado el aborto. Pese a esto, la evolución de las cifras de aborto legal ha ido aumentando.

Cristina Villareal, directora de la Fundación Oriéntame, explica que en los últimos años se han atendido alrededor de unas 9 a 10 mil mujeres al año en el servicio de interrupción voluntaria del embarazo, que es uno de los servicios que presta esta organización.

A pesar del aumento de los abortos legales, según el Ministerio de Salud, se estima que cada año en el país se presentan cerca de 398 mil abortos en lugares clandestinos, lo que se ha convertido en una amenaza para la salud de las mujeres.

Vargas indica que la clandestinidad conlleva a un riesgo muy grande de infección o hemorragia, “cualquiera de estas dos complicaciones puede llevar a la muerte de la mujer”, señala. 

Este fenómeno también se ha convertido en una carga adicional al sistema de salud que anualmente ofrece tratamiento postaborto a 93.000 mujeres cuyas complicaciones son evitables. 

“El riesgo de una mujer de morir en un aborto seguro es de 1, en 1 millón y el riesgo de morir en una situación clandestina es muchísimo más alto y no está cuantificado porque no hay un reporte de esas circunstancias”, añade Vargas.