La Junta Directiva del Banco de la República decidió mantener la tasa de interés de intervención en 4,5%, debido a que en el primer bimestre de 2018 la inflación anual y el promedio de las medidas de inflación básica se redujeron ligeramente más de lo previsto, y en febrero se situaron en 3,37% y 3,96%, respectivamente.

En ese periodo los alimentos y el IPC de transables sin alimentos ni regulados fueron los grupos con mayores descensos en su variación anual.

Los efectos directos que el aumento de los impuestos de comienzos de 2017 tuvo sobre la inflación se están diluyendo y se han reflejado en la caída de la inflación. Algunos de los grupos más indexados e intensivos en mano de obra, como la educación y la salud, registraron incrementos muy superiores a la meta.

Las expectativas de inflación registraron cambios leves. Las de los analistas para diciembre de 2018 y 2019 se sitúan en promedio en 3,35% y 3,28%, respectivamente. Aquellas derivadas de los papeles de deuda pública se mantienen por encima del 3%.

La demanda externa se sigue recuperando, jalonada por las economías desarrolladas y por las principales economías emergentes. La cotización del dólar y las primas de riesgo de la región, incluida la de Colombia, han estado relativamente estables. Los precios del petróleo se mantienen en niveles superiores a los promedios registrados en los últimos dos años.

La decisión de mantener la tasa de interés en 4,5% contó con la aprobación de 6 miembros de la Junta. El miembro restante votó por reducir la tasa en 25 pb.