Al menos 36 personas murieron y más de 100 resultaron heridas el domingo por dos ataques con bomba en iglesias coptas de Egipto, cuya comunidad religiosa se ha convertido en objetivo de militantes islamistas.

Ningún grupo rebelde se adjudicó la autoría de los ataques, que se produjeron en el mismo mes en que el Papa Francisco tiene previsto visitar Egipto.

La primera explosión, en Tanta, en el delta del Nilo, a menos de 100 kilómetros de distancia de El Cairo, mató al menos a 25 personas e hirió a 78, dijo el Ministerio egipcio de Salud.

El segundo atentado, perpetrado horas después por un suicida en la catedral copta de Alejandría, dañó la silla histórica del Papa copto y mató a 11 personas, incluyendo a tres policías. Unas 35 personas resultaron heridas, dijo el ministerio.

El Papa Tawadros, que había asistido a misa en la catedral de San Marcos, todavía estaba en el edificio en el momento de la explosión, pero no resultó herido, dijo el Ministerio del Interior.

Los ataques se producen en momentos en que el brazo del Estado Islámico en Egipto parece estar intensificando los asaltos y amenazas contra los cristianos, una minoría religiosa a la que pertenece un 10 por ciento de los 90 millones de habitantes del país del norte de África.

En febrero, familias y estudiantes cristianos huyeron de la provincia egipcia del norte del Sinaí después de una serie de asesinatos selectivos.

El domingo, miles de personas se reunieron fuera de la iglesia en Tanta poco después de la explosión, algunos vestidos de negro, llorando y describiendo una escena de carnicería. “Había sangre en todo el suelos y partes humanas dispersas”, dijo una mujer cristiana.

El presidente Abdel Fattah al-Sisi y el primer ministro Sherif Ismail tienen previsto visitar Tanta el domingo. El mandatario ordenó una reunión de emergencia del Consejo de Defensa Nacional, informaron medios estatales.