Aunque el pasado 6 de abril el Gobierno y el ELN finalizaron el primer ciclo de conversaciones de paz en Quito, Ecuador, y dejaron en claro que la prioridad sería adelantar un proceso gradual para el desescalamiento del conflicto, nuevos hechos vuelven a generar tensión entre las partes.

Pese a que una de las exigencias del presidente Juan Manuel Santos para adelantar el proceso ha sido ponerle punto final a los secuestros, esta vez la guerrilla reiteró que continuará desarrollando actividades ilegales para financiarse.

“El ELN seguirá financiando sus actividades en parte, con la tributación de quienes han amasado sus capitales, explotando al pueblo”, aseguró el grupo guerrillero en Twitter, en alusión a las extorsiones.

El grupo armado precisó que se siente “con el derecho de financiar nuestras actividades revolucionarias”.

Días atrás la delegación del Gobierno señaló mediante un documento enviado a organizaciones sociales que acabar con el secuestro es una exigencia del Derecho Internacional Humanitario. Frente a esto, el ELN aseguró que no acepta imposiciones.

“El Gobierno ha condicionado cualquier avance sobre la participación, a una imposición unilateral sobre el tema de las retenciones”.

En un video difundido en redes, Aureliano Carbonell extiende la comunicación de la guerrilla y dice que la delegación del Gobierno “ha hecho pública su propia interpretación de las implicaciones” del primer ciclo de acuerdos y se ha referido a solo una de las “varias afecciones del conflicto”, mientras elude “temas tan delicados (…) como el asesinato de líderes sociales”.

En este sentido ya han surgido algunas reacciones por parte del Ejecutivo y de la delegación del Gobierno.

En efecto, el jefe negociador Juan Camilo Restrepo dice que “el ELN sigue secuestrando: recientemente una pareja en Chocó y un ganadero en el Valle”, por lo que enfatizó que “esto lo prohíbe el Derecho Internacional Humanitario que ELN dice respetar”.

Al tiempo manifestó: “No es bueno negociar por micrófonos; pero en caso de que insista en hacerlo al menos debe armonizar el lenguaje y el tono del mensaje”.

Tras finalizar la primera ronda de diálogos las partes acordaron que avanzarán en el desminado humanitario en diferentes regiones del país, un proyecto piloto se realizaría en 14 veredas del departamento de Nariño, y en el desescalamiento del conflicto en el segundo ciclo de diálogos de paz, que arrancará el próximo 3 de mayo.