Facciones palestinas convocaron a un "Día de furia". Reuters

Facciones palestinas convocaron a un “Día de furia” el viernes. Una ola de protestas en Cisjordania y Gaza provocaron el jueves enfrentamientos entre palestinos y soldados del Estado hebreo. Al menos 31 personas resultaron heridas por disparos de armas de fuego y balas de goma por parte de israelíes, dijeron médicos.

El Ejército israelí dijo este jueves por la tarde que dos misiles habían sido lanzados hacia Israel desde la Franja de Gaza, controlada por Hamas, pero que no habían cruzado a territorio israelí.

El Ejército dijo que estaba reforzando las tropas en la ocupada Cisjordania.

Médicos informaron que 11 personas resultaron heridas por el disparo de armas de fuego y 20 por balas de goma en los disturbios del jueves. Una de ellas estaba en condición crítica. Algunos manifestantes lanzaron piedras contra soldados y otros cantaban: “¡Muerte a Estados Unidos! ¡Muerte al loco Trump!”.

Trump revirtió una postura estadounidense que databa de hace décadas al reconocer a Jerusalén como la capital israelí, pese a las advertencias en todo el mundo de que el gesto abre una división entre Israel y los palestinos.

El estatus de Jerusalén -que alberga sitios sagrados para las religiones musulmana, judía y cristiana- es uno de los mayores obstáculos para un acuerdo de paz entre Israel y los palestinos.

“Deberíamos llamar y trabajar para lanzar una intifada (levantamiento palestino) frente al enemigo sionista”, dijo el líder de Hamas, Ismail Haniyeh, en un discurso en Gaza.

Se espera que el viernes, durante el “Día de furia” se produzcan manifestaciones cerca de puestos de control israelíes en Cisjordania y a lo largo de la frontera con Gaza.

Las plegarias del viernes en la mezquita musulmana de Al-Aqsa en Jerusalén también podrían ser un punto de conflicto.

Nasser Al-Qidwa, colaborador del presidente palestino Mahmoud Abbas -respaldado por Occidente- y un importante funcionario en el partido Fatah, instó a los palestinos a realizar protestas, pero dijo que éstas debían ser pacíficas.

Abbas se reunió el jueves con el rey jordano Abdullah, cuya dinastía es una tradicional guardiana de los sitios sagrados de Jerusalén. Jordania es un firme aliado de Estados Unidos, pero ha desestimado la decisión de Trump como “legalmente nula”.

Israel considera a Jerusalén su capital eterna e indivisible. Los palestinos quieren que la capital de un Estado independiente propio sea en el sector este de la ciudad, que Israel capturó en la guerra de Oriente Medio de 1967 y anexó en una medida que nunca tuvo reconocimiento internacional.