En las últimas semanas, mucho se ha especulado sobre una extraña situación que envuelve a algunos jugadores del grupo cardenal alrededor de la celebración del título de la Superliga, el pasado 31 de enero, en donde estos protagonizado un escándalo con una trabajadora sexual que los denunció.

Sin embargo, este viernes el diario El Espectador ser permitió informar, gracias a sus fuentes judiciales, qué fue lo que ocurrió aquella noche, teniendo en cuenta que ni jugadores, ni directivos del equipo han querido referirse al tema.

¿Qué pasó durante la celebración del título?

Según cuenta El Espectador, los jugadores de Santa Fe llegaron el 31 de enero al hotel Dann Carlton de la calle 103 con carrera 15, en donde contrataron a un grupo de trabajadores sexuales o prepagos para que participaran de la fiesta.

Según el testimonio dado por una de las trabajadoras ante Fiscalía local y al cual tuvo acceso ese diario, aquella noche fue abordada por el jugador Carlos Mario Arboleda para sostener relaciones sexuales, situación a la que ella no se negó.

Una vez volvieron al salón de eventos, en donde estaban todos los asistentes, esta mujer recibió una nueva solicitud de otro jugador, del cual no recuerda el nombre, para que subieran nuevamente a una de las habitaciones a sostener relaciones sexuales por un valor de 500.000 pesos.

Estando en la habitación, según logró conocer El Espectador, tocaron a la puerta y el jugador abrió, allí estaban otros seis jugadores quienes manifestaron que querían participar de esta situación. La mujer, según contó a las autoridades, se negó a esto; sin embargo el jugador los hizo seguir diciéndoles: “Háganle, aprovechen”.

La mujer asegura que, pese a su negativa, no pudo salir de la habitación en donde fue tocada y finalmente tuvo que sostener relaciones sexuales con cada uno de ellos.

Finalmente, en la habitación quedó la mujer en compañía de Carlos Mario Arboleda y el segundo jugador que le solicitó sus servicios sexuales, quien, además, se negó a pagarle los 500.00 pesos acordados, razón por la que la trabajadora sexual salió de allí directamente a una Fiscalía local para interponer la denuncia correspondiente.

Ante las autoridades, la mujer pidió investigar dicha situación, pues se encontraba “muy adolorida de la vagina, el estómago y la pelvis. Además insistió en que tuvo mucho miedo por todas las personas que la abusaron, pues nada podía hacer. Al final de la diligencia, la denunciante fue enviada a Medicina Legal para que fuera evaluada y todo el tiempo estuvo asistida por un abogado cercano a su familia”, precisa El Espectador.

El diario se abstuvo de confirmar lo que se ha dicho en otros medios sobre un supuesto acuerdo económico con la trabajadora sexual. Lo único que se ha logrado establecer es que la Fiscalía tiene el caso activo y se adelantan las investigaciones correspondientes.