Flames and smoke engulf a tower block, in north Kensington, West London, Britain June 14, 2017. REUTERS/Toby Melville

Un incendio arrasó el miércoles un bloque de apartamentos de 24 pisos en el centro de Londres, dejando algunos muertos, al menos 50 heridos y se teme que algunos residentes habrían quedado atrapados dentro del edificio en llamas.

El fuego envolvió a la estructura en el área de Kensington del norte mientras 200 bomberos, respaldados por 40 camiones de la brigada, lucharon contra las llamas durante horas.

Columnas de humo negro y gris se elevaban sobre la capital británica horas después de que estallara el incendio en la Torre Grenfell, donde viven varios cientos de personas.

Los residentes se apresuraron a escapar por los pasillos llenos de humo del bloque de apartamentos luego de que fueron despertados por el olor. Algunos dijeron que no sonaron las alarmas de incendio.

Testigos dijeron que vieron a residentes atrapados gritando desesperadamente por ayuda desde las ventanas de los pisos superiores mientras las llamas envolvían el edificio.

La Brigada de Bomberos de Londres dijo que el incendio afectó a todas las plantas desde el segundo piso hasta la parte superior del bloque que contenía 130 apartamentos.

“En mis 29 años desde que formo parte del cuerpo de bomberos, nunca he visto algo de esta magnitud”, dijo a la prensa Dany Cotton, comisionada de la Brigada de Bomberos de Londres.

“En este momento me siento muy triste al confirmar que hubo un número de víctimas fatales, no puedo confirmar la cifra en este momento debido al tamaño y la complejidad de este edificio”, agregó.

El Servicio de Ambulancias de Londres dijo que más de 50 personas fueron llevadas al hospital. Un testigo dijo a Reuters que temía que no todos los residentes hubieran escapado del incendio. Algunos fueron evacuados en pijamas.

“Miré a través de la mirilla y pude ver humo por todas partes y los vecinos estaban allí. Había un bombero gritando ‘bajen por las escaleras'”, dijo a la BBC uno de los residentes del bloque, Michael Paramasivan. “Fue un infierno”, agregó.