En un humedal de Bogotá fue rescatada Mafalda por el escuadrón anti crueldad del Instituto de Protección Animal.

Cuando fue rescatada en un humedal de Bogotá, se llamaba Mafalda. Evidenciaba dos fracturas en su cola, producto de los golpes que recibía por parte de sus cuidadores. Sin embargo, su historia dio un revés cuando fue hallada por el ‘Escuadrón Anticrueldad’ del Instituto de Protección Animal.

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Debido al maltrato que recibía, la pequeña Mafalda se había convertido en un animal agresivo y no permitía que nadie se le acercara. Sin embargo, y gracias a la ayuda de los médicos veterinarios del Distrito, esta mascota comenzó un proceso de resocialización en un hogar de paso en donde el principal objetivo era que Mafalda recuperara la confianza en las personas y otros animales.

¡La tarea no fue fácil!

Las secuelas del maltrato recibido estaban latentes, por ello Mafalda permanecía en constante aislamiento, rechazando el saludo de otros perros y de seres humanos. Ante esa negativa, el ‘Escuadrón Anticrueldad’ la bautizó de forma cariñosa como Susticos, nombre que esperaban no le durara mucho a esta mascota rescatada.

El miedo causado por el maltrato era tal, que incluso Susticos se abstuvo de realizar uno de los movimientos característicos de todo perro: mover la cola.

Posteriormente entró en proceso de adopción, aunque el temor permanecía en ella, pues se tornó difícil encontrarle un nuevo hogar. Como si se tratara de una señal ‘perruna divina’ llegó a Bogotá la feria Expopet, con una nueva oportunidad para que más personas se enamoraran de su historia. Allí encontró a una familia que buscaba cómo superar la pérdida de su mascota seis meses atrás.

Cuando Susticos fue rescatada, siempre mantuvo su cola metida en las patas indicando el temor; con el pasar de los días y en su nueva familia, ese miedo desapareció, la cola regresó al lugar correcto y ahora la mueve para expresar felicidad.

La relación con sus cuidadores y otros animales ha sido un proceso exitoso gracias a la tarea del ‘Escuadrón Anticrueldad’ del Instituto de Protección Animal de la Alcaldía de Bogotá. Susticos dejó de serlo y ahora es llamada Aria mientras mueve la cola con una alegría que pudo recuperar.