“Aquí usted encuentra ropita de bebé, los uniformes para el colegio, tenis, ropa para hombre y mujer. Mejor dicho, si no está en ONLY, usted no lo encuentra en ningún lado”, dice -entre risas- una de las trabajadoras del almacén.

Ubicado en la calle 62 con 13, en la localidad de Chapinero, yace el proyecto de vida de José Rodríguez, una gran cadena de almacenes que empezó con tan solo una maquina de coser y que hasta la fecha ha vestido a millones de bogotanos durante sus más de cinco décadas: Almacenes ONLY.

Desplazado de su tierra y de la vida de campo, por la violencia que azotaba al país en los años 50 y 60, Don José tuvo que tomar la dura decisión de migrar a la capital para convertirse en un hombre de varios oficios.

Bogotá lo recibió de la forma más cruda posible. Sin embargo, Don José “se partió el lomo” -como dicen coloquialmente- hasta conseguir los primeros ahorros y comprar la maquinaria necesaria para la fabricación de camisas.

“Uno recuerda ese almacén es por la forma en que bajan la ropa de piso en piso. Unos baldes de color verde y rojo amarrados con una cabuya gruesa al techo”.
Para 1954 ONLY ya era una marca medianamente reconocida en el sector textil de Chapinero. A don José le iba bien con su pequeña empresa y poco a poco su capital iba creciendo, al igual que sus ganas de salir adelante ante los comentarios de las personas que no creían en su proyecto.

Mejor son dos que uno

Dos años después de establecer la marca, Don José encontraría el amor. Lilia Moncada, una mujer trabajadora que al igual que él, tenía el sueño de crecer y tener su propia empresa. Su proyecto: un taller donde confeccionaba ropa para niñas.

Estos dos emprendedores unieron fuerzas años más tarde, y así, crecieron sus fábricas textiles y los puntos de venta donde exhibían las prendas.

No todo en la vida es color rosa

Cinco años más tarde, por varias razones, ambos tomaron la decisión de cerrar sus fábricas de confecciones y dedicarse únicamente a los almacenes.

Seis años después, en 1961, ya contaban con seis almacenes en los mejores sectores comerciales de la capital. Sin embargo, un golpe de mala suerte se llevaría consigo cuatro de esos almacenes por un pleito judicial.

La clave del éxito: la buena gestión

Los almacenes ONLY no necesitan publicidad. Sus precios son su propia pauta al igual que la calidad y el cariño que los bogotanos tienen por estas características. Esta es la publicidad más efectiva para todo comprador. Es un almacén amado por la clase media y media-baja de Bogotá.

Don José no tiene la necesidad de invertir millones de pesos en vallas de publicidad por la Avenida Caracas, cuñas radiales o comerciales de televisión. La publicidad son sus precios bajos, por lo que no necesitan en estos rubros. Esa es la más efectiva para el comprador.

Tres pares de medias por nueve mil pesos. Más baratas de las que se venden en los puentes peatonales. Y de mejor calidad.
Una de las trabajadoras de este almacén aseguró que es una de las mejores empresas para trabajar en el país.

“Son puntuales con los pagos de quincena. Nos tratan muy bien y Don José es un amor de persona”. Incluso uno de los que alguna vez fue guarda de seguridad para uno de los 12 almacenes, hoy en día es administrador y trabaja de la mano con Don José”, agregó la trabajadora.

El 90% de los productos que Only comercializa es colombiano; solo el 10% restante es importado. Gico, una de las marcas que venden en los almacenes es propiedad de una de las hijas de don José. Sus productos, para bebés y niños son reconocidos entre las familias colombianas.

Aunque es una de las marcas con mayor recordación en el país, solo está en Bogotá. Actualmente hay 12 almacenes en la capital del país y el último en abrir fue en Suba hace más de un año, punto al que trasladaron a los empleados que vivían en esta localidad para que les quedara más cerca de sus casas.