Imagen: KienyKe
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Cuando se tiene una mascota hembra sea una perra o una gata, se pasa por situaciones por las que los dueños de machos nunca vivirán, haciendo la experiencia más completa. Exactamente, la cuestión del celo es una muy importante a tener en cuenta para velar por la salud y bienestar del animal. Una de las situaciones ocurrentes con las hembras, es que después del celo, al no quedar preñadas, pueden presentar embarazo psicológico.

Como dice la médica veterinaria Daniela Peñaranda, el embarazo psicológico o también denominado, pseudogestación, es un caso que le sucede más a las perras que a las gatas. Esto puede ocurrir entre un mes y medio o dos meses después del celo. Le pasa solamente a las mascotas que no han sido esterilizadas y se debe a un desbalance de hormonas.

Suele pasarle a seis de cada diez perras, el veterinario Juan Camilo González, comenta que “es una conducta relativamente normal (…) Al estar en el momento en el que la progesterona está en su punto más alto, es aquí cuando puede suceder el embarazo psicológico, esto es una causa de la supervivencia natural, porque si una madre muere en el parto, otra perra puede producir leche y desarrollar la conducta maternal, es más común en perras que no socializan mucho con otros animales y sus paseos son poco frecuentes”.

Estos especialistas explican que las glándulas mamarias se hinchan y empiezan a producir leche, puede actuar de forma consentida, llorar, aruñar el suelo o las paredes, mostrar una actitud nerviosa o incluso brava, lo más llamativo es que empiezan a armar un nido y tomar un trapo o algún peluche como si fuera un cachorro.

La situación se prolonga por dos o tres semanas, pero si sigue, al producir leche, se puede generar una infección como la mastitis, por lo que González sugiere lo siguiente “contactar el médico veterinario de confianza para recetar medicamentos que detengan la galactorrea, o si se quiere una solución definitiva, se puede esterilizar, se sugiere que la cirugía no sea en el periodo durante o después del celo”.

Según los especialistas, se sugiere esterilizar a las mascotas en una edad temprana, lo ideal es que sea entre los seis y doce meses de edad.