Franc Prieto es uno de ellos, su día comienza a las 4 de la mañana y para él lo más importante es:  “Tener el vehículo limpio, tener la mejor disponibilidad, estar muy bien presentado, ser muy amable con las personas porque uno recibe muchísimas personas de muchísimos genios, entonces hay que tener siempre la mejor disponibilidad para prestar el servicio”, señaló.

 Hace 4 años maneja taxi y con el ingreso de este, sostiene a su familia. A él las nuevas plataformas tecnológicas le parecen esenciales y considera que deben evolucionar.

Varias veces hemos escuchado que ser taxista es una labor sólo para para hombres, para machos.

Es poco usual ver a mujeres conduciendo taxi, Dilia Dristina es una de ellas, con amor y orgullo ejerce esta labor desde hace 4 años, ella si lo lleva a donde usted desee.

 Y lo hace en su carro eléctrico, uno de esos azules, confortables y amplios que vemos rodar por todo Bogotá. Para ella, la clave de prestar un buen servicio, está en ser una gran persona.

“Cada una de las personas que estamos trabajando en esto, tengamos un auto estima propia muy alta y cuando uno trabaja sobre sí mismo primero, es  muy fácil darse a las demás personas de manera ejemplar”, añadió Dilia.

Héctor Rubén Vargas es otro de los taxistas que recorre a diario las calles bogotanas, lleva 3 años trabajando en el gremio y se ha convertido para sus pasajeros en algo más que un conductor.

“Hoy en día, tenemos usuarios que nos dicen podemos dejar la maleta acá? la pueden guardar? eso ya genera confianza en el servicio y eso es lo que queremos proyectar nosotros, confianza hacia el usuario para que el usuario pueda tener un amigo en nosotros y no un conductor”, destacó Vargas.

Como Franc, Dilia, Teodulo, Héctor y William, existen muchos conductores ejemplares en la ciudad.