Las matemáticas están en todos lados: al pagar una cuenta, medir el tiempo o ir de un lado a otro. Sin embargo, es usual escuchar a los niños y adultos quejarse de que odian las matemáticas, que nunca fueron buenos para ellas y que no las entienden. Incluso, hay personas que eligen una carrera con el único objetivo de no encontrarse nuevamente con ellas al salir del colegio.

Sin embargo, un estudio de la Universidad de Stanford, California, indicaría que nuestro poco gusto por las matemáticas no sería nuestra culpa, sino de la manera en que son enseñadas.

Según el estudio realizado en niños y adolescentes estadounidenses y británicos, las largas tareas y exámenes serían los culpables del poco gusto que algunas personas sienten por las matemáticas y sus dificultades para aprenderlas.

Según Jo Boarlet, profesora de matemática de la Universidad de Stanford los exámenes, las tareas y el tiempo serían los factores principales para que la enseñanza de esta práctica limite la comprensión y se centre en los procedimientos.

Las investigaciones demostraron que la memoria tiende a fallar cuando las personas están estresadas y la presión del tiempo a la hora de aprender y realizar ejercicios de matemáticas generan mucho estrés en los estudiantes, lo que implica que la velocidad tiene efectos negativos en el aprendizaje.

“Los exámenes son muy malos para los estudiantes. Me hacían pensar que las matemáticas sólo tenían que ver con el rendimiento en lugar del aprendizaje”, manifiesta en su libro “El elefante en el aula: ayudando a los niños a aprender y amar a las matemáticas”, “La tarea tiene el mismo problema. Me recuerda a llegar a casa pensando que iba a pasar muchas horas cumpliendo con los ejercicios”

De igual manera, resalta que el modelo educativo implica que los estudiantes pasen más tiempo buscando “documentar su inteligencia” (conseguir buenas calificaciones) que realmente desarrollando sus habilidades.

“Lo que necesitamos es devolver las matemáticas a una visión abierta y creativa. Alentar la creatividad y razonamiento de los niños”, declaró la investigadora.

Un último aspecto que influencia en la facilidad para aprender matemáticas es la idea del talento y la persistencia. Dentro de los espacios escolares se ha promovido la idea de que el talento genera éxito por sí mismo, por lo que no es necesario desarrollar las habilidades, una idea que se considera como falsa.

Cuando una persona cree que las cualidades son características definidas y tuvo problemas al momento de aprender matemáticas, es posible que decidiera que no era bueno para ellas, por lo que generan estrés y se rinden antes de persistir en el aprendizaje.