Eran las 9:32 de la mañana del viernes 3 de julio de 2015, cuando don Ovidio González a sus 79 años, se convirtió en el primer colombiano en practicarse una eutanasia legal.

5 años antes había iniciado su suplicio, un cáncer gesticular, que lo dejó sin un hueso de su mandíbula.

Su hijo, el caricaturista conocido como ‘Matador’, lo acompaño en su enfermedad y hasta en la decisión de morir con dignidad.

Una batalla legal, que llevó a fijar una fecha. Sin embargo, minutos antes a la hora cero, el médico se echó para atrás, al ver que don Ovidio pudo ingresar caminando al hospital. Tras la negativa, las caricaturas se convirtieron en el principal medio de expresión de ‘Matador’ y fueron las mismas las que presionaron y llevaron a que finalmente su padre volara.

“Yo había sido llamado a hacer la eutanasia de su padre, si la EPS de él, no se la hubiera querido hacer”, recalcó Gustavo Alfonso Quintana, más conocido como el doctor de la muerte.

Su nombre es Gustavo Quintana, más conocido como el doctor muerte. Si! escuchó bien, le dicen así porque al parecer, ha practicado más eutanasias que cualquiera en América. Unas 348 hasta la fecha.

“Para mí, jamás han sido inmorales, yo creo que la ayuda que un médico tiene que dar a sus pacientes, va más allá de esa sentencia de muerte que damos cuando los enviamos a su casa a esperar su muerte”, destacó Quintana.

Todo empezó hace 36 años, cuando tuvo un accidente camino a un seminario, allí se dio cuenta la importancia de poder elegir entre vivir o morir.

“Ya llegando al hospital, le dije al profesor que me llevaba , le dije, mira, si tengo una lesión en la medula espinal y de quedar cuadrapléjico, te ruego un favor, no me hagas nada, déjame fallecer”, afirmó Quintana.

Al corto tiempo realizó su primera eutanasia. Recuerda que se trataba de una amiga que padecía un tumor cerebral.

“Ya ella era como un feto en una cama , llena de heridas en su piel y esto me hizo pensar en que ella alguna vez me dijo , por favor , no me dejen sufrir”, recalcó Quintana.

Quintana hizo una especialización y a partir de ese momento, esta maleta se convirtió en su compañera fiel.

“Cuando ya están en coma, a los 4 minutos, se aplica el despolarizante. El despolarizante apenas ingresa detiene el movimiento del corazón, desde ese momento el metabolismo que continua andando, va a consumir todo el oxígeno y el oxígeno se consume entre 3 y 4 minutos , entonces el paciente entre 6 y 9 minutos ha fallecido”, afirmó Quintana.

A cada cita siempre llega 5 minutos antes y asegura que ningún paciente se ha arrepentido de la decisión, pero sí lo han llegado a conmover.

“Es una pregunta, para mí, difícil de responder, yo te tendría que responder que le tengo miedo, no tengo temor de la muerte, pero yo no quisiera morir, cada vez que el resplandor del sol alumbra mi mañana, estaré feliz de saber que tengo un día más”, puntualizó Quintana.

Para este doctor, su labor es ayudar aquellos desahuciados que buscan por fin descansar.