El Papa Francisco, en su más reciente gesto hacia personas que viven en los márgenes de la sociedad, ofrecerá a las personas de bajos recursos, habitantes de calle e inmigrantes de Roma un día de circo.

El Vaticano dijo el miércoles que la oficina del limosnero del Papa, que maneja los desembolsos y actividades de su obra caritativa local, organizó que 2.100 personas asistan a una función en el Circo Medrano, en las afueras de Roma.

El Vaticano adquirió boletos para la función del jueves por la tarde para personas de bajos recursos, habitantes de calle, un grupo de presos, niños de familias necesitadas y voluntarios.

En 2016, una corte en la ciudad de Padua, en el norte de Italia, emitió una sentencia suspendida de ocho meses a un administrador del circo tras acusaciones por parte de defensores de los derechos de los animales de que sus animales eran maltratados.

Salvatore Mendola, un administrador y portavoz del circo, dijo que los cargos fueron negados en ese momento y que el caso aún está en proceso de apelación.

Mendola dijo a Reuters el miércoles que el circo ahora está bajo un administrador diferente. “Tratamos muy bien a nuestros animales. Tenemos que contar con permiso para realizar funciones en cada ciudad y somos inspeccionados por veterinarios antes de que se dé el permiso. Nuestros animales están supercontrolados”, sostuvo.

El Vaticano dijo que afuera de la carpa del circo habrá una clínica móvil para tratar los problemas de salud rutinarios de los visitantes.

En años recientes, el Papa ha establecido lugares para que los habitantes de calle se duchen, se corten el cabello y se afeiten cerca del Vaticano. También les ofreció una visita privada a la Capilla Sixtina y en noviembre fue anfitrión de una cena en el Vaticano a la que asistieron unos 7.000 de ellos.