Imagen tomada de la Secretaría de Educación

Todos los días sin falta, de 6:30 a.m. a 7:15 a.m., los pequeños del colegio El Motorista, en Bosa, abren sus alas con apasionantes títulos como ‘Las aventuras del capitán calzoncillos’ o ‘Imaginando cuentos’, el libro que recoge los mejores escritos producidos por los estudiantes y que los profesores del colegio usan como insumo para el trabajo de aula.

Esta institución es una de las 30 pioneras en la implementación del plan ‘Leer es Volar’, proyecto con el que la Alcaldía de Bogotá busca generar emociones de felicidad en los niños para así desarrollar su creatividad y fomentar la pasión por la lectura.

“Partimos de un modelo que se llama ‘pedagogía afectiva’, porque lo más importante es que los niños sean felices. Todas las acciones que emprendemos están ligadas a la parte académica y a las necesidades de tipo afectivo que tienen los niños. Obviamente todo esto se enlaza con proyectos como el de Oralidad, Lectura y Escritura (OLE) y el Cuaderno Viajero, con las que buscamos el desarrollo de habilidades lectoescritoras, pero de la mano de la parte afectiva”, cuenta la profesora Pamela Luna.

En el colegio El Motorista la lectura y la escritura son pilares en la formación y elementos transversales para articular los diferentes contenidos y los diferentes actores del proceso educativo. Para la profesora Alexandra López, de preescolar, “no hay mejor manera que los niños aprendan que con el ejemplo. Ellos ven a los papás leer, ven a los ‘profes’ leer, entonces ellos se empiezan a interesar también con la lectura”.

Durante el año se hacen concursos de cuento donde participan profesores, padres y estudiantes, concursos de ortografía, concursos de ‘disfraces literarios’ y todas, absolutamente todas las actividades pedagógicas que se llevan a cabo en la institución, tienen un fuerte componente literario.