Cuando los menores se enfrentan a un proceso de cirugía es importante por darles confianza para que puedan ingresar tranquilos al quirófano.

Todo procedimiento quirúrgico tiene riesgos asociados a diferentes factores como la edad, el estado de salud del paciente, el tipo de patología por la que debe ser operado y la manera individual como las personas reaccionan a los medicamentos. En el caso de los niños, los riesgos son inherentes a la edad. Según la doctora Luz María Gómez Buitrago, anestesióloga de la Sociedad Colombiana de Anestesiología y Reanimación (S.C.A.R.E.), los neonatos y menores de un año requieren cuidados mucho más rigurosos porque su sistema nervioso no ha madurado completamente, las funciones fisiológicas están en desarrollo y generalmente son más susceptibles a los cambios de temperatura.

“Un bebé que llegue al quirófano es porque presenta alguna patología especial y probablemente crítica, ya sea congénita o de otro tipo, y por tal razón, exige un seguimiento más riguroso”, explica Luz María.

Al pasar el primer año, el niño va tomando una anatomía y fisiología similar a la del adulto y los riesgos son diferentes. Si el niño es sano y el procedimiento es menor, los riesgos de la anestesia pueden ser bajos. Sin embargo, hay que tener en cuenta algunos aspectos para prepararse adecuadamente y prevenir cualquier contratiempo.

Las recomendaciones que la doctora Luz María Gómez les hace a los padres que deben someter a sus hijos a un procedimiento quirúrgico son:

  1. Evitar contagios de gripa. Cuando el menor esté programado para cirugía, los padres y/o adultos responsables deben protegerlo del frío, de los cambios de clima y de posibles contagios. Para ello, es recomendable lavarse las manos con frecuencia, protegerse con tapabocas y evitar que el niño tenga contacto con personas resfriadas o agripadas. Si a pesar de esto, el menor se contagia de gripa, lo más recomendable es consultar con el equipo médico para que se tome la decisión más adecuada para el niño.
  2. 2. Manejar el ayuno dentro de los rangos de tiempo permitidos. Evite que el niño consuma golosinas o cualquier tipo de alimento fuera de los horarios indicados en la evaluación previa; con esto se podrían prevenir problemas de bronco-aspiración.
  3. Hablarle al niño con la verdad. Él debe saber para donde va, cómo será su día y cómo debe comportarse. Evite decirle mentiras. Tenga presente que los hospitales han organizado muchas maneras de informar al niño según su nivel de conocimiento, pero él debe sentir confianza desde el primer momento por partes de sus padres.
  4. De la temperatura se encargarán en el quirófano, sin embargo, es ideal que lleve los elementos necesarios para proteger al niño al ingreso y salida de la cirugía, teniendo en cuenta que aproximadamente el 80 % de ellas son ambulatorias y requieren cuidados posteriores.
  5. Seguir las recomendaciones para el cuidado en casa. Al salir de la institución médica, se le darán indicaciones de cómo debe ser el cuidado postoperatorio, la alimentación, los medicamentos si son necesarios, las citas de control y los signos de alarma por los cuales deberá consultar al especialista en caso de que aparezcan.

Es importante destacar que las clínicas y hospitales cuentan con protocolos para mantener informados a los familiares sobre la duración del procedimiento, los posibles riesgos y los cuidados que se deben tener antes, durante y después de la cirugía. Adicionalmente, los anestesiólogos, dentro de su formación, tienen un desarrollo de competencias específicas para atención de infantes y neonatos.

Siguiendo todas las recomendaciones, la mayoría de niños evolucionan muy bien y se recuperan en muy corto tiempo para continuar con su rutina diaria.