El jaguar es un animal magnífico. Bello, imponente, veloz. Es, también, el felino más grande de América y el tercero del mundo, después del león y el tigre. Su hábitat se extiende desde el sur de los Estados Unidos, pasando por toda Centroamérica y hasta el noreste de la Argentina. Es más fácil de encontrar en selvas húmedas y densas, como la del Amazonas, aunque también habita zonas boscosas de climas templados.

Colombia, ha sido una de las zonas que, históricamente, el jaguar ha habitado. Sin embargo, la depredación de los ecosistemas causada por el hombre ha desplazado al animal en algunos casos. Y eso también es factor importante del riesgo de la especie. De acurdo con la Unión internacional para la conservación de la Naturaleza, el estado de conservación actual del Jaguar es ‘Casi amenazado’.

“Volverlo a encontrar, después de tanto tiempo, es un buen reflejo de que todavía tenemos ecosistemas en buen estado de salud”, le contó a kienyke.com José Gonzáles Maya, director del Proyecto de conservación de Aguas y tierras (ProCAT).

Si bien es una novedad encontrar esta especie en el departamento, también se debe tener en cuenta que aún haya algunas poblaciones remanentes en las zonas mejores conservadas. “Es posible que de pronto no tengamos una población completa pero sí tengamos unos individuos, que puedan estar conectados con poblaciones de otras zonas, por ejemplo del Magdalena medio o hacía el Guavio u los Llanos”, explicó el experto.Por otro lado, es muy probable que en Cundinamarca no haya el espacio suficiente para mantener un población completa de la especie, pero sí algunos individuos. Si se logran adelantar labores de conservación, sería posible recuperar algunos jaguares.

El hallazgo del animal se dio con la ayuda de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca. Con ellos se está haciendo una evaluación del estado de conservación de los felinos en la jurisdicción. Dentro de esto se trabajan varios en entender las interacciones negativas entre fauna silvestre y los seres humanos. Esa investigación fue la que permitió, con éxito, determinar que aún hay jaguares.

De acurdo con la CAR: “A través de cámaras trampa instaladas en puntos estratégicos de la jurisdicción como corredores ambientales, zonas de alimentación, zonas de refugio y fuentes hídricas en donde interactúan diferentes especies de la fauna silvestre, se logró observar en registro de fototrampeo del ejemplar que se encontraba desplazándose por una senda de fauna previamente identificada”.

Estrategias de conservación

Evitar que una especie desaparezca es una labor compleja. Compleja por la multitud de dimensiones que tiene la conservación de la biodiversidad. En el caso específico del jaguar, se está trabajando muy fuertemente en el conflicto entre los humanos y la fauna silvestre. Esto no sólo beneficia al jaguar, sino al oso andino.

Además del Jaguar, se está trabajando para la conservación del oso andino, el puma, tres especies de tigrillos. En los alrededores de Bogotá la atención se ha centrado en el cusumbo y el zorro, que también son especies muy importantes en los ecosistemas.

“La Corporación ha creado todo un protocolo de atención a las interacciones negativas que lo que busca es acompañar a las comunidades para manejar mejor sus animales domésticos, y así reducir las causas de los conflictos, como la cacería, por ejemplo, y mostrar, además, los beneficios de la conservación en el ecosistema de una especie”, comentó Gómez Maya.

En ese sentido, la presencia del jaguar es importante para el ecosistema porque, primero, el jaguar es un animal que se encuentra en la punta de la cadena trófica. Esto significa que, como no tiene depredadores naturales, su función es la de mantener el equilibrio en los sistemas, a través del control de los niveles de población de otras especies como mamíferos herbívoros y granívoros.

La CAR y ProCAT han creado la ecoetiqueta ‘Sello jaguar’ que busca generar beneficios económicos a productores que mantengan biodiversidad en sus fincas. “Eso significa un sobre precio, o un beneficio adicional a los productos que saquen, mejoramiento en el sistema productivo, y obviamente contribución al mejoramiento del hábitat de estas especies”.

La actual crisis global que existe de biodiversidad no sólo afecta a nivel de especies, sino también a nivel de poblaciones. En otras palabras: puede que, como grupo, ampliamente distribuido por todo el continente, no desaparezca el Jaguar. Lo que podría pasar, y es el caso de Colombia, es que por los conflictos con los agricultores y la deforestación, decrezca el número de individuos en el país. Esto sería una tragedia medioambiental gravísima por el papel que el felino tiene en el equilibrio de los ecosistemas nativos.

“De 34 poblaciones que hay en el continente 33 están en riesgo. La única excepción es la del Amazonas. Puede ser que el jaguar no lo perdamos en toda sus distribución, pero sí lo vamos a perder localmente. Eso significaría una alteración delicada en los ecosistemas, que proveen beneficios a los humanos”, dijo el experto.

Las recomendaciones

Es importante tener en cuenta que el jaguar no representa peligro alguno para los humanos. “Tener jaguares en nuestros territorios significa que esos ecosistemas están sanos”. Así, es importante que se logre una convivencia armónica entre el hombre y el animal. Uno de los principales problemas es la depredación de animales domésticos. “El jaguar es un beneficio en el territorio”.

En ese sentido, José Gómez recomienda hacer un manejo adecuado de los animales domésticos, es decir “que estos no estén libres por cualquier parte; mejorar las pasturas y los forrajes. Lo importante es mantener a los animales confinados en los espacios determinados para ello”.