Autoridades estadounidenses han dicho que 21 diplomáticos de Washington destinados en la isla y sus familiares han sido afectados por problemas de salud de origen desconocido, los que incluyen la pérdida de la audición, mareos y náuseas.

El Gobierno cubano ha negado cualquier papel en el caso y está realizando una investigación, pero hasta el momento ha dicho que no ha podido determinar la causa.