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Las 16 circunscripciones electorales para dar representación a las víctimas del conflicto armado en el Congreso de Colombia, uno de los puntos considerados en el acuerdo de paz con las FARC, quedaron en la incertidumbre el jueves por una diferencia de interpretación entre el Senado y el Gobierno.

En el Senado existen 99 congresistas activos y el reglamento establece que las leyes deben ser aprobadas por más de la mitad de los senadores con lo que el Gobierno sostiene que la iniciativa requería 50 votos, pero algunos legisladores argumentan que la votación mínima era 51.

“A juicio del Gobierno Nacional la conciliación de las 16 nuevas circunscripciones especiales de paz fue debidamente aprobada”, dijo el ministro del Interior Guillermo Rivera, quien pidió al Senado remitir la ley para la sanción presidencial y el posterior examen de legalidad de la Corte Constitucional.

La ajustada votación y las diferencias de interpretación demuestran las dificultades que enfrenta el Gobierno para implementar el acuerdo de paz que firmó a finales del 2016 el presidente Juan Manuel Santos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

El acuerdo, que permitió que más de 7.000 combatientes dejaran las armas y conformaran un partido político, incluyó circunscripciones especiales para dar representación a los territorios más golpeados por la violencia que podrán elegir 16 congresistas, que en ningún caso podrán ser parte de las FARC ni de ninguna otra fuerza política.

Las 16 bancas que deben tener por dos periodos legislativos las víctimas se suman a los 10 asientos que tendrá el antiguo grupo guerrillero en el Congreso entre el 2018 y el 2026, incluso si no consiguen los votos necesarios.

Los partidos Centro Democrático, que lidera el expresidente Álvaro Uribe, y Conservador, ambos críticos del acuerdo de paz, no participaron en la votación y dijeron que no existen garantías para impedir que las bancas de las víctimas queden en poder de antiguos guerrilleros o de otros grupos armados.