En el páramo de Sumapaz algunos soldados dejaron las armas por los azadones, los militares sembraron cinco mil frailejones para fortalecer el ecosistema. Lo que antes era  un lugar de guerra, hoy es un campo minado con mas de 13.000 frailejones.

El batallón de Alta montaña de Sumapaz es el escenario perfecto para estos soldados. Un antiguo escenario de batalla donde el rastro de la guerra tiende a desaparecer.

Carlos Albeiro Cuenca Rodríguez, soldado profesional y gestor ambiental, afirmó que: "soy el soldado encargado del medio ambiente y del proyecto de los frailejones, hace aproximadamente tres años logramos un objetivo de sembrar y reforestar el medio ambiente de aquí del páramo de Sumapaz".

Los frailejones de este páramo son plantas que captan las partículas de agua que viajan con la niebla sobre las montañas. Las gotas se acumulan entre el musgo y se filtran por la tierra para generar oxigeno.

"Aquí hay frailejones de diferentes edades, de la última que tenemos al fondo son los de dos años y medio y lo que tenemos aquí al otro fondo son de dos años y tres meses", afirmó el soldado.

El teniente coronel Donny Edgardo Preciado Sierra, comandante del batallón de alta montaña N° 1, sostuvo que "para este proceso contamos con el apoyo de las entidades ambientales como lo son la CAR, Parques Nacionales, el Jardín Botánico del Distrito Capital, y también buscamos alianzas con Humboldt para capacitar al personal en la producción de frailejon".

En la localidad 20 de Bogotá a los soldados ya no se les ve atrincherados, las marchas por la montaña dejaron de ser para la búsqueda del enemigo, y pasaron a convertirse en verdaderas expediciones para observar las flores de los frailejones y tomar sus semillas para darle vida a esta localidad bogotana.

Por: Carolina Beltrán