bogotano regala carros de PVC
Foto de: Freddy Martínez

“Si una persona es buena con los animales, es un buen ser humano”.

Freddy Javier García Martínez es un diseñador gráfico de 38 años que hace carros de PVC para perros y gatos que han perdido la movilidad de sus patas.

Este es un trabajo que alterna con sus responsabilidades laborales, pues además de crear estas ‘sillas de ruedas’ para los peludos en su tiempo libre, también se desempeña como diseñador en una empresa de la ciudad.

Ya hace un año que este bogotano comenzó con esta labor social. Desde entonces, ha construido un poco más de diez carros para aquellos perros que por causa de accidentes de tránsito, maltrato o explotación no pueden caminar.

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Freddy García utiliza seis metros de tubo de PVC para construir cada prótesis. Asimismo, compra dos ruedas para darle movimiento y varios codos para unificar las piezas.

“Yo usualmente compro 12 metros de PVC a 8.000 pesos, que me alcanzan para hacer dos carritos. Las ruedas son las más demoradas de conseguir, pero son necesarias para que los perritos puedan correr”, manifestó García.

En total son 20.000 pesos y tres horas las que gasta Freddy García para construir cada carro, inversión que dijo recuperar cada vez que las personas a las que ayuda le sonríen o agradecen su noble gesto.

“Yo me ofrezco como donante de carritos a través de redes sociales. En ellas hago pública mi intención de ayudar a las personas que tengan perritos con esta discapacidad, sin importar lo cerca o lejos que vivan”.

Para construir estas ‘patas de PVC’, Freddy García siempre pide a los dueños de las mascotas especificar el peso y la raza del animal, “pues así tengo más claridad sobre las medidas que debe tener el carro que me piden”.

Para acceder a un carrito de estos es muy fácil. Este diseñador solo pide que se comuniquen con él a su número fijo 9337497 y listo. “También puede buscarme en Facebook como Javier Martínez y escribirme por inbox”, dijo.

Esta aventura de construir carritos para perros que han perdido la movilidad comenzó cuando Freddy acogió en su hogar a Negra, una perra callejera que no podía caminar y a la que un médico veterinario le pidió sacrificar porque era un caso imposible.

“Esa experiencia me marcó. Yo no quería que se muriera, así que busqué la manera de ayudarla. Fue así como un día me puse a experimentar con tubos de PVC y pude crear esta prótesis, que le salvó la vida a mi Negra”.

Desde ese día, Freddy dedica un día de la semana a construir estas prótesis para que perritos como Negra tengan una nueva oportunidad, al igual que sus dueños, quienes en muchos casos no cuentan con los recursos para pagar las terapias que requieren estos peludos.

Este amante de los animales también aprovechó para hacer un llamado al cuidado y respeto de estos ciudadanos de cuatro patas:“Todos los días escuchamos noticias de maltrato hacia un perro, un gato, inclusive hacia las aves, que siguen padeciendo las consecuencias del tráfico ilegal de fauna. El perrito Negro que fue empalado, los pitbull que son explotados, en fin, tenemos que cambiar, tenemos que ser buenos ciudadanos, si una persona es buena con los animales, es un buen ser humano”.