color piel en Colombia
Foto de: Anadolu.

Un día el hijo de la investigadora colombiana María Isabel Mena llegó a su casa y le mostró a su mamá un rostro pintado en su cuaderno que lo identificaba con una tonalidad rosada porque en su salón de clases le habían indicado que un cuerpo humano se pinta con el color piel.

Desde entonces, Mena diseña y lidera una campaña contra el nombre de un lápiz de tonalidad rosada que se conoce popularmente como color piel y que hace parte de algunas cajas de colores vendidas dentro de los útiles escolares.

“Hice un seguimiento y vi que mi hijo dejó de pintarse a los seis años y si lo hacía no se ponía el tono chocolate como lo hacía antes. Eso fue llamativo. Dije: acá un campo interesante que atender”, relató Mena a la Agencia Anadolu. Mena es reconocida en el país por sus trabajos sobre el racismo en la escuela.

Las reacciones de su hijo ante las tareas que utilizaban colores para pintar fueron solo uno de los múltiples episodios que María Isabel empezó a conocer sobre el impacto del mal llamado color piel.

La investigadora conoció en un taller de docentes la historia de una niña que se encontró con una respuesta negativa en una clase. La niña, según Mena, preguntó a su profesora si podía pintar el rostro de un dibujo con el que se identificaba con un tono chocolate, porque decía que ese era su color.

La profesora le respondió que “todos los niños son iguales y que tranquila se pintara con el color piel”, pero “la niña se pintó de chocolate y tuvo que repetir el trabajo porque la maestra consideró que así no se pintaba el cuerpo humano”, relató Mena.

“Ese relato es de una violencia absoluta y es lo que pasa cada día en cada preescolar de Colombia. Eso me hizo ver que era un asunto importante de investigar y donde hay que acompañar a niños y niñas”, sostuvo la investigadora.

Para Mena el choque que genera el ‘color piel’ causa que los niños negros no puedan definir su identidad. “Los niños se crean la imagen de que hay algo mal con ellos si su piel no está cercana a ese color”, afirmó.

A partir de sus estudios, Mena ha hallado que ante el impacto que genera en la escuela el ‘color piel’, los niños empiezan a cuestionar “el mundo blanco”. “Se intentan involucrar, pero también toman distancia. Esta es una operación de mucho desgaste para un niño de corta edad”, aseveró.

La investigadora explicó que situaciones similares a la provocada por el ‘color piel’ son causadas por las cartillas de escritura y lectura donde se pintan personajes europeos que no les permiten a los niños verse representados en sus primeros acercamientos con la escuela.

“Los colores, los cuadernos y los textos escolares han sido usados para otras latitudes. En este sentido pareciera lo más normal y naturalizado del mundo que todos los niños pinten con color piel independiente de cómo son, cómo viven y en qué contextos están establecidos”, aseguró Mena.

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“Hay un efecto interno donde el niño se cuestiona su origen, su color de piel… Al niño le toca divorciarse y despedazarse para entender que tiene una piel distinta y una historia diferente sobre la que la escuela pasa como una aplanadora”, indicó la investigadora.

Para Mena, el racismo en la escuela debe ser un tema que se consolide en la agenda del sector educativo en Colombia. “Debemos encarar estos temas, volverlos tesis, investigaciones y poder en algún momento responder de forma seria, rigurosa y solvente sobre sus efectos en nuestros pequeños”, sostuvo.

La académica aseguró que luego de recorrer varias papelerías encontró que aún hay cajas de colores donde se vende el lápiz ‘color piel’. “Está absolutamente vigente esta manera de nominar ese color en la caja de colores”, afirmó.

Mena reconoció que varias empresas han dejado de incluir en sus productos al lápiz ‘color piel’, pero considera que pese a ese avance hay varios profesores que imponen en sus clases colores rosados para pintar el cuerpo humano sin importar si corresponde con el de los niños que tienen bajo su cuidado.

“No tenemos más tiempo de seguir guardando silencio sobre un tema tan complejo y tan importante y tan lleno de desafíos para estás comunidades educativas”, mencionó Mena.

Una de las alternativas para transformar percepciones tan marcadas en un salón de clases, como la existencia del ‘color piel’, según Mena, es consolidar la implementación de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, creada por decreto desde 1998 en Colombia.

La Cátedra, que entre otros elementos fomenta que se estudie la historia de la comunidad negra en la escuela, es considerada por Mena como una herramienta que podría servir de antídoto ante prácticas que generan impactos en la educación de los niños.

Mena detalló que la Cátedra podría funcionar si se crea una agenda para impulsar su uso bajo una orientación en donde se eduque a los maestros sobre los temas que deben tratar en ese tipo de clases y la forma de hacerlo, para que no haya experiencias fallidas que incluso puedan generar nuevas formas de racismo.

La investigadora mencionó que la campaña contra el ‘color piel’ incluye advertir a las empresas, que aún lo comercializan, sobre el impacto que causa en los niños negros y no descartó hacer demandas para que dejen de venderse.

Con el fin de lograr cambios en las percepciones de las personas que día a día se relacionan con niños, Mena busca impulsar piezas publicitarias y una campaña en redes; juntar aliados para poco a poco sensibilizar a la sociedad sobre el daño detrás del, a primera vista, inocente y rosado ‘color piel’.

Anadolu.