Catalina Ángel es una mujer trans que luego de pasar cuatro años en la cárcel “La Picota” decidió dedicar su vida a luchar por los derechos y la dignidad de su comunidad a través del proyecto “Cuerpos en prisión, mentes en acción”.

Esta organización trabaja con hombres gais y mujeres trans privados de la libertad y busca garantizar sus derechos.

“Yo creo que este mundo merece menos segregación, merece muchísimo más respeto, más amor  y más comprensión hacía la diferencia. En la prisión me di cuenta de las violencias y falta de amor que sufre la comunidad”, indica Catalina.

Para Catalina, el inicio de un tránsito hacia otro género significa dejar atrás amigos y familia, “es volver a nacer sin absolutamente nada”.

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Publicado por Canal Capital en Domingo, 9 de diciembre de 2018

En su estadía en la cárcel, Catalina montó un programa de radio que se llamaba “Rompiendo estigmas” y escribió para el periódico de la prisión “El Faro”.

“Comenzamos  a ganar espacio en un contexto fuerte y machista y pensé: si logramos todo esto aquí adentro, ¿por qué yo tengo que salir y pararme otra vez en una esquina?”

Fue en ese momento que Catalina decidió dedicarse a luchar por sus derechos y su dignidad y lo ha hecho durante más de cinco años con su organización de la mano de otras fundaciones como la  “Red Comunitaria Trans”.

“El proyecto ha crecido muchísimo, ahora tenemos trabajadoras sociales, abogadas, psicólogas y ya publicamos una cartilla que tiene una ruta de acción para la lucha de los derechos de los privados de la libertad”, explicó.

La lucha de Catalina continúa debido a que según indica, para las mujeres trans es muy difícil acceder hasta a un servicio de salud o de educación.

“El tema de la educación también es súper difícil porque la discriminación empieza desde los mismos educadores y si tú no te educas, no puedes aspirar a un empleo y así tengas la educación, si eres trans igual no puedes acceder a un empleo”, opina.

“Cuando eres consciente de lo importante que eres, te das cuenta que no tienes pro qué dejarte vulnerar y cuando uno se quita esa etiqueta y esa atadura, se da cuenta que ser trans no es sinónimo de vergüenza, ni tienes que vivir mal o haciendo una labor como la prostitución”, agrega Catalina.

Esta mujer indica que cuando se rompen esas barreras, todo es cuestión de actitud y de empoderarse de conocer tus capacidades y cualidades porque nadie vale más que nadie.

Ser trans no es una vergüenza

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Posted by Canal Capital on Saturday, December 1, 2018