escopolamina

Una mujer de 27 años fue víctima de intoxicación con escopolamina mientras realizaba su trabajo como censista del Dane. Tanto ella como su hermana, quien también ejerce esta labor, denuncian falta de garantías y seguridad.

Los hechos se presentaron cuando la mujer desempeñaba su labor en el conjunto Parques de San Mateo. Allí comenzó a sentirse mal luego de que un hombre al que realizó la encuesta del Dane, le diera una bebida en la que aparentemente le proporcionó escopolamina.

“Se me durmió la cara, me temblaba mucho el cuerpo, la lengua sentía yo como si se me hubiera agrandado, me dolía el estómago y la cabeza, veía borroso. La señora (de otro apartamento) decía que yo le hacía preguntas incoherentes”, afirmó la censista Sonia Lucía Martínez.

De acuerdo con Sonia, la labor de censista los expone constantemente a circunstancias de inseguridad que ponen en riesgo sus vidas, desde el robo de los equipos que portan, hasta amenazas y agresiones físicas.

“Nos han robado, han tratado de secuestrar compañeros, han tratado de amenazar a los mismos censistas y yo creo que por ese mismo miedo ellos no se atreven a denunciar, pero nosotros no podemos permitirlo porque así como fui yo puede ser cualquiera de ellos”, agregó Sonia.

Su hermana Jessica, quien también trabajaba en esta misma labor, renunció este lunes porque sufrió acoso y amenazas de un hombre en un sector de Soacha.

Ambas aseguran que además de los problemas de inseguridad en las calles, algunos ciudadanos son irrespetuosos y agresivos a la hora de recibir a quienes realizan las visitas del Dane para el censo en curso.

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Periodista: Margarita Silva