charlas rodolfo llinás
El científico más importante del país, Rodolfo Llinás, habló en Opina Bogotá sobre los retos de la educación en Colombia.

A sus 83 años, el científico más importante del país, Rodolfo Llinás, mantiene una lucidez impresionante.

Sus brillantes aportes a la neurociencia, como médico neurofisiólogo, lo han mantenido muy cerca de la academia, a la que, paradójicamente, critica cada vez que tiene oportunidad.

En su visita por Colombia, tras presidir la cumbre de Líderes por la educación: transformemos el mundo, fue pregunta obligada, durante el programa Opina Bogotá, el tema de cómo avanza el país en materia de educación.

“No creo que el problema de la educación en Colombia sean los maestros. Creo que es el pensum y que no se les paguen lo suficiente”, expresó este científico bogotano.

Además, agregó: “veo a Colombia con la capacidad de ser fantástica si quiere. Depende de la cantidad de dinero que se decida invertir en educación, en la honestidad de los políticos. No es totalmente imposible”.

Pero criticó que en el país se invierta más en la tierra que en su misma gente, ya que “lo más importante de un país son las personas y lo más importante de las personas es su cerebro”.

Por eso planteó, como una de las primeras salidas a esta “crisis intelectual”, incrementar el salario de los maestros, pues para él no es congruente que le “paguen mal a las personas encargadas de formarle a uno el cerebro”, como tampoco le parece correcto echarle la culpa a los políticos. “Es el sistema el que tiene la culpa, no las personas”, remató.

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Llinás también hizo mención a las guerrillas y a si estas podrían desaparece en caso de que haya educación de calidad en Colombia.

“Una pregunta que nunca he podido resolver es, si a los guerrilleros se les diera la oportunidad de ser gente educada y profesional, ¿seguirían siendo guerrilleros?”, cuestionó el científico colombiano.

Prosiguió, “y si a una persona que es narcotraficante se le diera la posibilidad de ganarse la vida de forma lícita, ¿lo haría? ¿O lo ilícito es la única posibilidad que tiene? ¿La culpa es enteramente de ellos?”.

Asimismo, Rodolfo Llinás se refirió a la política y a si sintió interés alguna vez de incursionar en esta. “Nunca me importó.Yo necesito cosas reales, como la Física o la Biología. Ahí no me echan paja, ni hay envidias ni mentiras”, confesó.

Otro aspecto determinante para mejorar la educación en el país, según Llinás, es que desde casa, los papás, presten más atención a sus hijos “porque los niños siempre tienen preguntas inteligentes y la mayoría de veces no respondemos a ellas”, argumentó Llinás.

También es importante que las personas hagan lo que les gusta y no lo que les toca. “Hay que hacer lo que a uno le encanta. Si tuviera que hacer algo que no quiero tendría una vida horrible. Pero esto pasa porque no hay una buena educación, porque a la gente no se le da la oportunidad de desarrollar sus habilidades”, acotó.

Sobre el papel que juegan las redes sociales en la educación del país, el neurocientífico bogotano manifestó que estas plataformas, “en principio, no son malas, porque permiten la comunicación. Pero el contenido nunca será superior al conocimiento de quien comunica”.

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Rodolfo Llinás, además, habló de la poderosa fuerza que tiene la parte emocional en la formación de las personas y por qué cree que el cerebro es lo único erótico que existe.

“El cerebro está regido por dos enormes fuerzas: el conocimiento y la parte emocional. La última es sumamente poderosa. Si se crea un situación de disgusto, el intelecto queda paralizado”, contó.

Por eso es que después de 53 años de casado, su deseo siempre ha sido despertarse y besar a su esposa, porque lo demás, según él, “son tonterías”.

La capacidad de querer, de sentirse querido, tiene una importancia brutal, pero tiene que ser totalmente honesto y, para lograrlo, hay que estar enamorado toda la vida de la persona que uno escoge. Es facilísimo”, concluyó este amante de la educación y la ciencia.