Lo que mucho se preparó pocos frutos tuvo. Esa es la sensación que reflejó este jueves Germán Darío Gómez en la prueba de fondo de la categoría sub23 del Mundial de ciclismo de ruta que se lleva a cabo en la localidad de Yorkshire, Inglaterra.

Cuando restaban 77 kilómetros para llegar a la meta en la ciudad de Harrogate, el corredor de la Selección Colombia Manzana Postobón presentó problemas mecánicos que lo obligaron a detenerse y abandonar el grupo principal de la competencia.

Gómez se bajó y miró hacia atrás para ver si el carro de su equipo venía junto a él, pero no fue así. Los segundos pasaban y la desesperación se hacía más presente. Sus ojos se inundaron en lágrimas de frustración y enojo.

Se sentó en el pasto, mientras veía transitar a sus compañeros y autos de otras naciones. Con rabia, tomó la llanta que sufrió un pinchazo, pero al no ver a nadie se levantó de nuevo y caminó hacia la dirección de la meta.

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En su mano izquierda transportaba su bicicleta con la cadena suelta mientras en la otra portaba la llanta que había sufrido el percance. Con enojo y desesperación en su rostro trató de solucionar por sí solo lo que su equipo debió hacer apenas le ocurrió la falla técnica.

La cuestión es ¿y el auto de su equipo dónde estaba? Germán Darío Gómez no solo perdió dos minutos en la prueba sino la ilusión de entregarse a sí mismo y al país una alegría de colgarse una de las preseas del certamen mundial.

La prueba concluyó con la victoria del estadounidense Quinn Simmons, quien mostró un mejor rendimiento sobre los demás corredores, luego de recorrer 174 kilómetros entre Richmond y Harrogate.

La medallas de plata y bronce quedaron en manos del italiano Alessio Martinelli y el norteamericano Magnus Sheffield.

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