A lo largo de los años en Bogotá se han visto diferentes oficios que en determinadas épocas han sido muy importantes para los ciudadanos. Sin embargo, estas actividades han sufrido una serie de trasformaciones ya sea por el avance tecnológico o porque han surgido nuevas necesidades en la sociedad.

Estos son cinco oficios, recopilados por el Archivo de Bogotá, que seguramente usted vio en su infancia mientras caminaba por las calles de la ciudad y que en la actualidad ya no es frecuente encontrarlos.

Embolador

Foto: archivobogota.secretariageneral.gov.co

A comienzos del siglo XX para la elaboración de zapatos se empezó a usar como materia prima el cuero. Este material era sinónimo de lujo y ostentación debido a su larga durabilidad. A raíz de esto, niños y adultos, a los cuales se les denominó emboladores o boleros, empezaron a brillar los zapatos de cuero con betún, en diferentes espacios de la ciudad.

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Hoy en día este oficio ha ido desapareciendo, debido a que el cuero ya no es la principal materia prima para hacer zapatos. Esta es una de las razones por las que uno de los oficios más típicos de las calles bogotanas y colombianas va quedando en el olvido.

El lechero

Foto: archivobogota.secretariageneral.gov.co

En los años 40 se empezó a ver en las calles de Bogotá que la leche cruda o sin proceso de pasteurización se vendía en botellas. De esta manera se hacía mucho más fácil la comercialización a domicilio de este producto en la ciudad.

Sin embargo, actualmente la leche cruda ya es poco consumida en la ciudad y por el contrario ya viene con un proceso de trasformación que permite que su empaque sea distribuido en tiendas y supermercados y no a domicilio como se hacía años atrás.

Fotógrafo callejero

Foto: archivobogota.secretariageneral.gov.co

A mitad del siglo XX en las calles y los parques de la ciudad, se empezaron a observar los fotógrafos callejeros, personas que retrataban a los transeúntes para después ofrecerles la fotografía o simplemente prestar el servicio de fotografía para aquellos que quisieran tener un recuerdo.

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Pero con el pasar de los años la aparición de los foto estudios y la transformación tecnológica, este oficio quedó en el olvido.

Vendedor de algodón de azúcar

Foto: archivobogota.secretariageneral.gov.co

El algodón de azúcar fue un dulce muy reconocido en los parques, plazas y puertas de colegios de Bogotá.

Esta golosina, que era muy apetecida por grandes y pequeños, se ha dejado de ver en los espacios anteriormente nombrados o al menos ya no se ve con la frecuencia con la que se vendía años atrás.

Vendedor de revistas

Foto: archivobogota.secretariageneral.gov.co

Pasada la primera década del siglo XX, la prensa y las revistas fueron las encargadas de construir un estilo de vida en las personas, por el querer leer e informarse de los temas de actualidad. El gusto por comprar las revistas por ver las llamativas fotografías que estas poseían, hicieron de los vendedores de revistas un oficio muy importante para los bogotanos.

Sin embargo, con la llegada del televisor y del internet este oficio se convirtió en algo poco necesario.

Estos son algunos de los oficios que han sufrido una serie de transformaciones y que han ido desapareciendo lentamente, sin embargo, jamás desaparecerán de la memoria de los bogotanos.

Otros oficios que los bogotanos echan de menos son las mujeres que remendaban paños, el latonero que soldaba ollas, el remontador ambulante de calzado, entre otros.

 

Y usted, ¿había notado la desaparición de estos oficios?