Imagen de referencia tomada de: Archivo de Bogotá.

La localidad Usaquén nace a partir del establecimiento de dos grandes haciendas, Santa Ana y Santa Bárbara. De allí el nombre de dos de los barrios más tradicionales del sector.

En 1987 Usaquén fue declarado Monumento Nacional así también su iglesia que aún mantiene abierto el debate sobre si su arquitectura es colonial o republicana. 

Esta es la historia de dos barrios con un mismo nombre o dos vecindarios que se llama como una sola y santa mujer, la dama en cuestión es Santa Bárbara patrona de mineros y artilleros.

Ambos vecindarios comenzaron con el levantamiento de dos capillas, una proviene de 1566 construida por Juan López de Céspedes en lo que hoy llamaríamos el centro de Bogotá.

Dicen que el español decidió donar los terrenos donde fue levantada después de salvarse de un rayo que casi destroza la vivienda en la que habitaba, por fortuna el templo aún existe. 

La otra iglesia data de 1965, nació con el propósito de evangelizar a los indígenas que poblaban el lejano caserío de Usaquén, no obstante el vecindario del norte es mucho más reciente que el céntrico y no está ubicado dentro de Usaquén sino unas cuadras abajo cruzando la carrera Séptima.

La Santa Bárbara norteña fue la primera ciudad satélite adscrita a Bogotá, la otra Santa Bárbara fue lesionada en los disturbios del 9 de abril, la torre de este lugar tuvo que ser reconstruida después de que el ejército disparará contra los francotiradores que allí se refugiaron.

Entre tanto, sobre la denominada en aquellos años carrera central del norte, don Pepe Sierra, millonario antioqueño decidió erigir la hacienda Santa Bárbara, lugar que a la fecha sobrevive en gran parte gracias a haber sido reutilizado como centro  comercial.

 

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