redes sociales

David desconoce las razones por las que una fotografía de su vehículo aparece en diferentes redes sociales, en las que se asegura que él, como dueño del carro, es un secuestrador de menores.

Desconcertado y angustiado, David llamó a Canal Capital para denunciar lo que le ocurre, con la esperanza de que a quienes les llegue la supuesta noticia, no den por hecho lo que se dice.

Algo similar, pero con un desenlace fatal, ocurrió en días pasados con un hombre que, al ser señalado de robar menores de edad, fue linchado en medio de una turba enfurecida en la localidad de Ciudad Bolívar en Bogotá.

“Hay unas personas interesadas en generar pánico y en generar intranquilidad en los ciudadanos, y por eso, lo más importante, es una decisión individual de evaluar la información que nos llega, de evaluar la información que está llegando también por medios comunitarios”, advierte Jairo García, secretario de Seguridad de Bogotá.

Según la SIJÍN de la Policía, al mes de septiembre, en Colombia, se habían atendido en total 187 denuncias específicas de ciberacoso. Una cifra que resulta alarmante si se tiene en cuenta que la gran mayoría de casos no se denuncian.

Si una persona es víctima de agresiones en redes sociales, primero debe evaluar qué tan grave es, qué riesgos puede generarle esa persona. A partir de allí, hay que entrar a mirar si dentro de esos riesgos se está tipificando un delito como la injuria, la calumnia, las amenazas. En ese sentido, es conducente generar una denuncia”, afirmó el experto en redes sociales Víctor Solano.

Las consecuencias del anonimato

El anonimato es una de las posibilidades que ofrece el mundo virtual. Aparecer con una identidad que no es la real permite que quien está en las redes sociales, en muchas ocasiones, se desprenda de ciertas responsabilidades e incluso de la carga afectiva que genera agredir a otro.

“Realmente es muy poco lo que yo me auto censuro. Si tengo que decirle a alguien que es un !*#@, se lo digo en Facebook o se lo digo en twitter y ya. Si esa persona se siente agredida, que me responda igual o que no lo haga”, comentó Wally, youtuber.

Es así como, para bien y para mal, las redes se han convertido en una herramienta muy poderosa.

“Antes, tú, para poderle hablarle a un político, tenías que sacar una cita en el Congreso con más o menos 15 días de anticipación, o un mes. Ahora, con Twitter, tú puedes decirle lo que piensas sin ninguna clase de filtro”, agregó Wally.

Sobre esto, el experto Solano aseguró que “lamentablemente muchas personas creen que en las redes sociales hay licencia para todo. Como que yo pudiese amenazar a cualquiera o pudiese decir lo que me da la gana y aquí hay una cosa muy importante: el derecho, o la libertad de expresión, siempre debemos defenderla, pero si caemos en amenazar o agredir a otro, esa libertad tiene un límite”.

El ejemplo de Catalina

Catalina Suárez es activista política. Sus ideas, que expresa constantemente a través de redes sociales, son apoyadas por miles de internautas y son también blanco de críticas de otros miles.

Y si bien la agresividad de las críticas tanto desde la izquierda como desde la derecha, se ha normalizado cada vez más, hay solo un paso entre lo que se considera agresivo y lo que se considera agresión.

“He sido víctima de amenazas. Las personas una vez me hicieron que, alguien tenía mi celular y lo publicaron en Twitter entonces empecé a recibir amenazas ya muy fuertes. Esa vez deje de salir durante dos semanas de mi casa”, contó Catalina.

Según dicen analistas, los mensajes en línea permiten que las personas vean a sus interlocutores como seres imaginarios, con quienes no se genera ningún tipo de empatía, pues, entre otras cosas, no es posible percibir lo que el otro siente.

“Llega un punto en que se le afecta la autoestima, y uno se pregunta si realmente vale la pena seguir una lucha por defender nuestras propias creencias cuando hay amenazas del otro lado”, agregó Catalina.

El fenómeno de la desinhibición en línea

Las redes sociales son consideradas hoy una nueva plaza pública, un mundo en el que los gifs, las infografías o los videos han dejado a un lado los discursos y las pancartas como medios de persuasión.

Y si bien se han convertido en un espacio más para la democracia, también es cierto que son escenarios de batallas campales, en las que los límites están dados básicamente por el desconocimiento del otro.

“Para mí no debería existir ninguna clase de censura en las redes sociales. Yo creo que todos tenemos derecho a expresarnos como se nos de la gana y decir las cosas que pensamos. Ahora, si el que la recibe no está de acuerdo, lo que acabo de decir: bloquear, eliminar y listo, no pasa absolutamente nada”, comentó Wally.

En un país que acaba de salir de un proceso electoral para elegir a sus dirigentes de orden nacional, y está aportas de uno, en el que elegirá a quienes vendrán a dirigir el rumbo de sus regiones, muchos han empezado a hacer llamados por el respeto y la tolerancia al otro.

Una de las campañas que más notoriedad ha logrado, surgió justo cuando se inició la anterior contienda electoral y la lideró el Ministerio de las TIC, en cabeza de David Luna.

Fue el exministro quien, justamente, a raíz de varios hechos de intolerancia, que de las redes pasaron convertirse en infortunados eventos de orden público, hizo un llamado a la ciudadanía: Estamos confundiendo la libertad de expresión con la irresponsabilidad para opinar. Expresarnos no es un juego, las redes sociales tampoco lo son. Ya vamos en cadenas falsas que llevan a la muerte ¿Qué otro paso vamos a dar?

¿Qué podemos hacer?

El debate está abierto. Iniciativas que buscan regular el uso de las redes sociales cursan actualmente en el congreso y se discuten en diferentes países como una posible alternativa para combatir, por ejemplo, lo que se conoce como fake news o noticias falsas.

“Debemos ser conscientes que todo lo que decimos y hacemos en redes sociales, tiene repercusiones, tiene implicaciones. Que podríamos estar respondiendo ante la justicia cuando amenazamos alguien, cuando atacamos alguien”, puntualizó el experto Solano.

En contraste, muchos defienden la libertad de expresión, el acceso informativo y los beneficios que trae la participación activa de la ciudadanía en la construcción de agenda pública, todas ellas cualidades del mundo virtual.

Entre tanto, campañas de concientización dirigidas tanto a la ciudadanía como a los líderes de opinión, se generan a diario para tratar de contener los terribles efectos que trae un ambiente en el que hoy prima el juego de la desinformación.