La carta firmada por Iván Márquez y el Paisa luego de que la JEP emitiera una orden de captura contra este último, ha resultado desconcertante para varios sectores. En la carta a grandes rasgos dicen que ésta JEP de hoy en día no les gusta y que no están teniendo en cuenta los esfuerzos que, según ellos, sí han hecho por la paz.

Para ellos, el tribunal de paz no es el mismo que se acordó en los diálogos, porque ahora dentro de la JEP hay intereses para que no se conozcan los delitos que cometieron otros sectores políticos involucrados en el conflicto.

Lamentan, además, que la JEP no sea capaz de reconocer los proyectos por los que han trabajado en Miravalle, que no son más que una prueba genuina de voluntad de paz.

Critican que la primera preocupación de la JEP debería ser garantizar la seguridad de excombatientes, porque a la fecha ya hay 90 asesinados y que esta jurisdicción, según ellos, no ha estado al frente del asunto.

Rematan al acusar la JEP, por no llamar a Uribe a comparecer por los delitos de paramilitarismo y falsos positivos. Para estos dos excomandantes, resulta absurdo que la JEP solo se centre en un actor del conflicto y que no involucre a los demás sectores. Sin embargo, para otros, esta carta es descarada, absurda y no refleja voluntad de paz.

Por: Laura Anzola