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La explosión de dos bombas en la capital de Somalia, Mogadiscio, dejó cerca de 200 personas muertas. Lo que convierte a este ataque en uno de los más fatales desde que comenzó la insurgencia islamista en 2007.

El presidente Mohamed Abdullahi Farmaajo declaró tres días de duelo nacional y pidió donaciones de sangre y fondos para las víctimas del ataque ocurridos el sábado, en el que al menos otras 100 personas resultaron heridas.

La policía dijo que un camión bomba explotó frente a un hotel en la intersección K5 que está llena de oficinas gubernamentales, restaurantes y quioscos, causando graves daños a varios edificios y prendiendo en llamas a decenas de vehículos.

Dos horas más tarde, otra explosión impactó en el distrito Medina de la capital.

"El número de muertos ha aumentado", dijo Mohamed Hussein, un oficial de la policía, dando cifras combinadas de víctimas. Agregó que es probable que crezca el número de víctimas.

Este domingo, la policía y los trabajadores de emergencia buscaban entre los escombros de los edificios destruidos. También recuperaron decenas de cadáveres la noche anterior, la mayoría de los cuales quedaron carbonizados y no podían ser reconocidos.

Cientos de personas llegaron al lugar en busca de familiares desaparecidos y la policía acordonó el área por razones de seguridad.

"Fue una masacre lo que sucedió ayer y nunca vi tal cosa en los últimos 27 años. Fui testigo de la cabeza de un niño tendida en el suelo y su madre y otros niños también fueron cortados en la explosión. Las personas enterraron por partes los cuerpos de las personas porque los recogieron por separado. Fue un evento muy impactante", resaltó Rahma Abdi Ali, un residente de Mogadiscio.

Ningún grupo se ha adjudicado hasta ahora la responsabilidad por el ataque, aunque la organización militante islamista Al Shabaab, aliada de Al Qaeda, realiza atentados regularmente en la capital y otras partes del país.

Reuters