Estados Unidos cambió su postura sobre los asentamientos israelíes que se han construido en la ocupada Cisjordania, rompiendo así con cuatro décadas de precedentes al decir que estos ya no serán considerados como ilegales "per se".

Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, anunció la decisión del cambio sobre la opinión legal del Departamento de Estado desde 1978, que sostenía que los asentamientos son "incompatibles con el derecho internacional".

Pompeo explicó que la antigua opinión no promueve el proceso de paz y que Washington ya no tomará posición sobre su legalidad. Dijo que su establecimiento "no es per se incompatible con el derecho internacional".

"Llamar al establecimiento de asentamientos civiles incompatibles con el derecho internacional no ha funcionado, no ha promovido la causa de la paz", dijo Pompeo a los periodistas.

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"La dura verdad es que nunca habrá una resolución judicial para el conflicto, y los argumentos sobre quién está bien y quién está mal es un tema de derecho internacional que no traerá paz".

El Memorandum Hansell era la base de la postura de Estados Unidos sobre los asentamientos en la ocupada Cisjordania desde hace más de 40 años. Sostiene que los asentamientos israelíes "parecen constituir una 'transferencia de partes de su propia población civil a los territorios que ocupa", manteniendo su consistencia con el derecho internacional.

Pompeo señaló que la nueva política, que concierne solo a Cisjordania, sostiene que Estados Unidos no tiene una opinión sobre el estado legal de los asentamientos individuales y que Estados Unidos no prejuzgará el estatus final de Cisjordania.

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"Esto lo deben negociar los israelíes y palestinos", afirmó el alto diplomático.

Se espera que la medida desate las críticas de los funcionarios palestinos, que ya han rechazado el papel de Estados Unidos como mediador en algún posible diálogo de paz con Israel por la decisión de la administración Trump de 2017 en la que reconoció unilateralmente a Jerusalén como capital de Israel.

Desde entonces, Estados Unidos, bajo el liderazgo de Donald Trump, cerró la oficina diplomática de Palestina en Washington y reubicó su embajada en Israel desde Tel Aviv a Jerusalén.

Israel ocupó Jerusalén y toda Cisjordania después de la Guerra de los Seis días de 1967 y empezó a establecer asentamientos en Cisjordania al año siguiente.

Es posible que la decisión de la administración Trump de retractarse del Memorandum Hansell lo aleje de sus aliados en Europa.

El Tribunal Supremo de la Unión Europea dictaminó la semana pasada que los artículos producidos en territorios ocupados deben ser etiquetados como tales.

Los palestinos quieren que Cisjordania, junto con la Franja de Gaza, puedan formar parte del establecimiento de un futuro Estado palestino.

La nueva política también disminuirá la probabilidad de que el prometido plan de paz de Trump logre apoyo cuando sea publicado.

El derecho internacional considera tanto a Cisjordania como a Jerusalén Este como territorios ocupados y ve todas las actividades de construcción de Israel en estos lugares como ilegales.

Esto se basa en gran medida en la Convención de Ginebra, celebrada en 1949, que sostiene que cualquier potencia ocupante no puede transferir a su población civil a los territorios que controla.

Bernie Sanders, senador estadounidense, quien lidera la contienda demócrata para las elecciones presidenciales de 2020, criticó la decisión de la administración de Trump, que, según él, va en contra del derecho internacional.

"Los asentamientos israelíes en territorio ocupado son ilegales. Esto es claro desde el derecho internacional y múltiples resoluciones de Naciones Unidas. Una vez más, el señor Trump está aislando a Estados Unidos y poniendo en peligro la diplomacia al complacer a su base extremista", escribió Sanders en su cuenta de Twitter.

Con información de la Agencia Anadolu