Agencia Anadolu

Estados Unidos y China firmaron este miércoles la primera fase de un acuerdo comercial que marca un hito importante en la guerra comercial de más de dos años entre las dos principales economías del mundo.

El acuerdo fue firmado por el presidente de los EE. UU. , Donald Trump, y el viceprimer ministro chino, Liu He, durante una ceremonia en la Casa Blanca a la que asistieron multitudes de funcionarios gubernamentales y líderes empresariales.

Trump calificó el pacto inicial como "un paso trascendental, uno que nunca antes se había tomado con China".

"Durante décadas, los trabajadores, agricultores, ganaderos, fabricantes e innovadores estadounidenses se han visto afectados por el comercio injusto con China", dijo Trump, al señalar que, según su administración, la política de Pekín ha sido obligar a las empresas estadounidenses a transferir conocimientos tecnológicos y secretos comerciales para hacer negocios en China.

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"Ahora nuestros esfuerzos han producido un acuerdo transformador que traerá enormes beneficios a ambos países", agregó.

El presidente chino, Xi Jinping, dijo en una carta leída en voz alta por Liu que la conclusión del acuerdo inicial "es bueno para China, EEUU y el mundo entero".

"(El acuerdo) también demuestra que nuestros dos países tienen la capacidad de actuar sobre la base de la igualdad y el respeto mutuo, y trabajar a través del diálogo y la concertación para manejar adecuadamente y resolver de manera efectiva los temas relevantes", dijo Xi, que no asistió a la ceremonia en persona, al señalar que, para ambos países, el enfoque ahora cambia en la implementación.

La guerra comercial entre EE. UU.  y China ha aumentado el temor de los mercados mundiales de que pueda provocar una desaceleración global.

El problema para Washington es un desequilibrio comercial desproporcionado con China (EE. UU. tenía un déficit comercial de 378,6 mil millones de dólares con China en 2018, según la Oficina del Representante Comercial de EE. UU.), así como preocupaciones sobre el robo de propiedad intelectual, incluido lo que la administración Trump llama la política de Pekín de transferencia forzada de tecnología.

Según la Casa Blanca, China acordó hacer reformas significativas como parte del acuerdo, incluida la mejora de la protección de la propiedad intelectual y poner fin a la transferencia forzada de tecnología, además prometió realizar compras sustanciales de bienes y servicios estadounidenses en los próximos años.

El acuerdo establece un mecanismo para que las partes resuelvan sus disputas durante la implementación.

Trump ha impuesto oleadas de aranceles a los productos chinos y el país asiático ha respondido de la misma manera. Hasta la fecha, EE. UU. ha impuesto aranceles sobre aproximadamente 360 mil millones de dólares en importaciones chinas.

Trump sostuvo que los aranceles de EE. UU. se mantendrían vigentes hasta que se llegue a un acuerdo final con China, "porque de lo contrario no tendríamos más cartas para negociar".

Antes de la firma formal del acuerdo, el Departamento del Tesoro de EEUU retiró este martes a China de su lista de manipuladores de divisas.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien ha desempeñado un papel clave en las conversaciones comerciales con China, dijo que durante las negociaciones Pekín "ha hecho compromisos financieros para abstenerse de la devaluación competitiva mientras promueve la transparencia y la rendición de cuentas".

En lugar de ser tratada como manipuladora de divisas, China ahora se encuentra en una "lista de monitoreo" de socios comerciales de EEUU que "exigen mayor atención". La lista incluye a Alemania, Irlanda, Italia, Japón, Corea del Sur, Malasia, Singapur, Suiza y Vietnam.

Por: Agencia Anadolu