Bogotá es una ciudad que se ha fundido en miles de anécdotas que roban suspiros, emociones y hasta deleitan a sus ciudadanos cuando se repasa la historia con atención y detalle.

La capital, durante muchos años, ha sido una ciudad que se formó en medio de fuertes influencias religiosas. Pero, aquí le contaremos sobre la primera iglesia de teja que tuvo Bogotá: la capilla de El Humilladero.

El Humilladero se consagró el 6 de agosto de 1544 y fue un lugar donde la cultura religiosa se profesaba de forma prolija y constante, especialmente, en las entradas y salidas de los pueblos hispánicos.

Los conquistadores, en su época y durante muchos años, tenían la costumbre de cruzar un rústico puente hecho con tablas para llegar a la Capilla y realizar un altar de frailejón y de musgo como un gesto de fidelidad.

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Esta iglesia se construyó en la esquina noroccidental de la Plaza de las Hierbas, lo que hoy se conoce como Plaza Santander. Su diseño arquitectónico no gustó demasiado, especialmente por su estructura.

Sin embargo, la historia bautizó esta estructura como una insignia religiosa. Varios estudiosos como Plaza y Groot afirman, sin titubeos, que allí se realizó la primera misa de la capital.

Algunos detractores de la iglesia se cobijaron bajo el argumento de que este espacio no contenía valor arquitectónico por su estructura, lo que conllevó a que la Cámara de Representantes ordenará a la Gobernación de Cundinamarca su demolición, en 1887.

No obstante, algo que no se podrá demoler jamás será el valor histórico que dejó El Humilladero en las páginas de historia de la capital.

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