El microtráfico se convirtió en un problema para algunos barrios de Bogotá. Según Néstor Rosania, experto en seguridad, las localidades que se han visto más afectadas por este delito son Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y San Cristóbal.

"Los ingresos de Bogotá son dos, principal Autopista Sur, viene mucha marihuana, bazuco, de la zona del norte del Cauca, de Jambaloto, Uribio, Tacueyú y ahí está llegando un volumen importante de droga y cocaína. La otra entrada es la vía Bogotá - Villavicencio, ahí vienen de las cocinas que están en el Meta y el Guaviare", afirmó Rosania.

Para este experto al momento de llegar la droga a Bogotá, las cabezas de los grupos ilegales ya tienen coordinado el lugar en donde será guardado por un par de días. Utilizan unas bodegas abandonadas que, al parecer, después son frecuentadas por los encargados de distribuir la droga en la ciudad.

"Se da porque Bogotá es un uso de tránsito para otras ciudades y municipios del país, entonces la droga llega acá y la que no se alcanza a distribuir también va para otros lugares donde hay redes de microtráfico, ya digamos en unas zonas más operativas", sostuvo Néstor.

La radiografía es amplia, y aunque la Alcaldía Mayor de Bogotá ha hecho todo el esfuerzo para acabar con este flagelo, Rosania manifiesta que, primero tienen que acabar con las cabezas de estos grupos a nivel nacional, para que la capital no se vea afectada.

"La administración ha hecho cosas importantes como el tema del Bronx donde estaban grandes estructuras que se conocían como ganchos, se han hecho algunas reglamentaciones importantes, pero lo que no se ha podido es articular una política integral, no solo dentro de la administración Distrital sino a nivel nacional".

Asegura que en esta lucha, el mismo sistema como opera la justicia no ayuda mucho a combatir este delito y organizaciones: "tenemos dos variables importantes, el tema de la puerta giratoria en términos de justicia, se captura mucho pero no hay un modelo de justicia que permita dar penas ejemplares".

La amenaza es latente. Estas organizaciones operan principalmente en los entornos escolares y es allí, donde las autoridades, y las entidades han enfocado su trabajo, para evitar que los jóvenes se dejen seducir por estas bandas del microtráfico.

Por: Carolina Beltrán