La FLIP presentó un informe sobre el estado de la libertad de prensa en el país, documento en el que detallaron las múltiples formas de violencia a las que están expuestos los periodistas y las regiones en donde es más difícil investigar en Colombia. Entre los hallazgos, en los últimos tres años se duplicó el número de amenazas hacia los comunicadores

"A mí me han llevado a los estrados judiciales y me han amenazado más por columnas jocosas y caricaturas que por cualquier otra cosa", describe Jorge Otero el haber sido amenazado en múltiples ocasiones por hacer periodismo y criticar a través de sus contenidos a la clase política de la Costa Caribe colombiana.

"A mí me han amenazado varias veces, personal y a través de mensajes de texto. Me amenazaron las Águilas Negras, me amenazó William Taboada, me amenazaron las Bacrim y grupos que siempre están detrás de uno", afirma Jorge Otero, periodista amenazado.

Según Otero, el Estado tiene ciertos protocolos que siempre le dicen cómo actuar a los periodistas ante amenazas, pero lo que él ha concluido, desde su experiencia, es que muchas veces la autocensura es la única salida para sobrevivir o conservar un puesto de trabajo en un medio de comunicación

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De acuerdo con Jonathan Bock, director (e) de la Fundación para la Libertad de Prensa, los periodistas de región, como Jorge, son mucho más vulnerables por la desatención del Estado. Nariño, Norte de Santander, Putumayo y Arauca son los departamentos más peligrosos para ejercer el periodismo

"No solamente están las amenazas contra los periodistas, también hay territorios vedados para la prensa y es parte de la disputa de los nuevos grupos armados que están luchando por el control del territorio y parte de esa lucha implica una estrategia de violencia y atacar a los periodistas", aseguró Bock.

El informe también detalla que hubo 69 casos de acoso judicial que afectaron a 75 periodistas en 2019.

"La amenaza sigue siendo la principal forma de intimidar a la prensa, pero también hay otras formas como el acoso judicial que también ha aumentado significativamente respecto a los años anteriores. Es una estrategia cada vez más justificada que va teniendo un impacto mayor. Consiste en el abuso de herramientas jurídicas para silenciar a un periodista que está hablando de determinado caso", agregó Bock.

Una preocupación latente en el informe que presentó este lunes la FLIP, es la poca oferta laboral que hay para comunicadores en este momento. En los últimos cuatro años 1100 personas fueron despedidas de medios de comunicación.

Por: Juan David Amaya