Hoy hace 30 años se calló para siempre la voz de una gran político y orador: Luis Carlos Galán Sarmiento. La noche del 18 de agosto de 1989 las balas asesinas del narcotráfico cambiaron la historia colombiana. En la plaza central de Soacha, el entonces candidato presidencial del nuevo liberalismo fue recibido a tiros. Hoy lo recordamos, su familia, los ciudadanos y reflexionamos sobre cómo hubiera sido el país, si aún este hombre viviera.

Juan Manuel Galán, su hijo mayor, nos contó la última conversación que tuvo con su papá. Esta se generó por él escaparse de su casa a ver a una niña a la que pretendía.

"Entonces mi mamá me llamó y estaba muy brava, me regañó y me dijo que tenía que irme para la casa porque la orden era que estuviéramos en la casa, que no saliéramos, que mi papá ya me iba a llamar, entonces me preocupé mucho porque dije, mi papá me va a meter un regaño por haber ido a visitar a esta niña pero me llamó con una voz tranquilisima, serena totalmente y me dijo, por favor viejo, como él nos decía, vete para la casa, y yo le pregunté, qué vas a hacer tú, entonces él me dijo, no, yo me voy a una correría política y regreso en la noche, y esa fue la última vez que hablé con él".

Desde esa noche, los recuerdos y momentos vividos, solo serían un grato recuerdo.

"Se sentaba horas enteras a jugar campeonatos de Pacman con nosotros y como era tan competitivo y detestaba perder entonces no descansaba hasta que no nos ganaba, entonces a veces llegaba cansadísimo del Senado, de las sesiones a las 12 de la noche, y nos despertaba para que jugáramos Pacman y nosotros teníamos que levantarnos al otro día a las cinco de la mañana para ir al colegio entonces con mis hermanos nos poníamos de acuerdo en dejarlo ganar para que nos dejara ir a acostar", cuenta Juan Manuel.

Los restos mortales de Galán reposan en el Cementerio Central, hoy, especialmente, las flores no le podían faltar. Algunos ciudadanos a la fecha, lamentan su pérdida: "Lo recuerdo como una excelente persona, hubiera sido un presidente excelente", aseguró Ana Díaz, ciudadana.

En la plaza central de Soacha, donde sucedieron los hechos aquella noche, le rindieron un homenaje especial para que su memoria perdure a pesar del paso del tiempo.

Por: Diana Alvarado