En la revisión de la casa de Jorge Enrique Pizano, auditor de la concesionaria ruta del sol 2 y testigo en el caso Odebrech, quien falleció hace unos días, los peritos de la Fiscalía encontraron una botella de cianuro. Las investigaciones siguen su curso para conocer por qué este veneno estaba en el agua saborizada que ingirió Alejandro Pizano, hijo del controler, quien también falleció.

La Fiscalía General de la Nación en busca de elementos y evidencias inspeccionó la casa donde fallecieron Jorge Enrique y Alejandro Pizano, en compañía de dos procuradores judiciales y familiares.

Luis González, delegado para la seguridad ciudadana de la Fiscalía, sostuvo que "en desarrollo de esta diligencia que empezó sobre las once de la mañana de ayer sábado, sobre las siete de la noche en un baño auxiliar de esta casa, donde murieron Jorge Enrique y Alejandro Pizano, se encontró en un baño auxiliar en el módulo que casi siempre utilizan debajo del lava manos en madera, se encontró allí en la parte de atrás una vez se removió unos bafles que habían de un mini componente se encontró un tarro de cianuaro que estaba contenido en una bolsa plástica".

Tras el hallazgo del tarro de cianuro se activaron los protocolos para no contaminar las evidencias y un equipo experto del CTI tomó muestras de ADN y tejidos del baño y del elemento probatorio.

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"Esta mañana se le entregó al doctor Valdés, director de Medicina legal, tanto la bolsa plástica que contenía el tarro, como el tarro de cianuro y todas las demás muestras biológicas para buscar y tipificar el ADN para tratar de saber quién lo llevo allí y quién es el responsable que llevaba eso a esa casa y a ese baño este tarro de cianuro", afirmó el delegado.

Según las investigaciones, el tarro de cianuro que encontraron en la casa de las víctimas fue comprado en un establecimiento comercial de la ciudad de Bogotá.

"A las tres de la mañana,  desde la primera hora se pudo ubicar el establecimiento de comercio donde se vendió el tarros de cianuro. Allí pudimos establecer que desde el primero de agosto a la fecha se han vendido doce tarros de iguales a este que encontraron en la casa, el tarro sí fue vendido en ese establecimiento de comercio, seis de los tarros dicen quien es el comprador y seis de los tarros no dice quien es el comprador".

Después de este proceso de indagación se deberá determinar cómo llegó la botella de agua saborizada al escritorio de Jorge Enrique Pizano.