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El gobierno más poderoso del mundo se paralizó este sábado después que el presidente Donald Trump y el Congreso de Estados Unidos fallaron en alcanzar un acuerdo sobre financiamiento para las agencias federales, lo que dejó en evidencia las profundas divisiones políticas del país.

Por primera vez desde octubre de 2013 -cuando un punto muerto en las negociaciones que se extendió por 16 días sólo mantuvo las operaciones esenciales- los empleados federales fueron informados de mantenerse en sus hogares o en algunos casos de trabajar sin recibir sueldo hasta que se aprueben nuevos fondos.

La paralización se inició la madrugada del sábado, un año después de que Trump fuera investido como presidente. La incapacidad de sellar un acuerdo a pesar de tener una mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso señalaría el revés más debilitante para su gobierno, marcado por las crisis.

Los demócratas han insistido en que cualquier proyecto de ley para renovar el financiamiento del gobierno debe incluir protecciones para unos 700.000 jóvenes inmigrantes indocumentados que fueron llevados a Estados Unidos ilegalmente siendo niños, los Dreamers.

La semana pasada, Trump rechazó un acuerdo bipartidario en el Senado que habría cumplido con eso así como con otorgar 2.700 millones de dólares a la Casa Blanca en nuevos recursos para la aplicación de leyes migratorias en las fronteras estadounidenses. Este sábado en la mañana, a través de su cuenta en Twitter, Trump culpó a los legisladores demócratas por la paralización del gobierno federal.

“Los demócratas están muchos más preocupados por los inmigrantes ilegales que por nuestro gran ejército o por la seguridad en nuestra peligrosa frontera sur”, dijo en la red social.

“Podrían haber llegado fácilmente a un acuerdo pero en lugar de eso decidieron jugar a la política de la paralización”, añadió.

Se espera que el Senado retome las negociaciones sobre el financiamiento del gobierno.

Reuters.