Tomado de Unplash

Según Juan Camilo Rincón, periodista e investigador cultural, la crónica que nosotros en Colombia estamos desarrollando es más occidental.

Esta herencia inicia desde la época de la colonización en América. Los reyes españoles querían conocer el continente, para ello, deciden enviar personas específicas para que cuenten desde su punto de vista cómo era el territorio. Desde allí, se conocen los primeros registros y crónicas.

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De hecho, el rey español Felipe II asigna un nombre a la labor de contar historias como: Cargo Oficial de Crónicas de Mayor de las Indias.

Algunos de los primeros cronistas fueron Gonzalo Jiménez de Quesada, quien escribió 'Epítome de la Conquista en el Nuevo Reino de Granada'; Juan Rodríguez Freile, quien escribió 'Crónicas Picarescas'; Fray Alonso Zamora y Juan de Castellanos.

La crónica tiene cuerpo y estructura que se van formalizando con el paso del tiempo. Ahora, esta forma narrativa es más consistente y creativa, siempre y cuando respete la veracidad del relato a través de recursos con las fuentes.

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“Si la fuente me dijo algo, tratar de contrastarlo. Asegurar que haya sido real. Ese espíritu investigativo está movido por la curiosidad”, expresó el escritor Fabián Martínez.

Según el escritor, para ser un buen cronista, se debe investigar partiendo de la curiosidad, es decir, dejarse llevar por esa fascinación sobre lo nuevo que pueda encontrar. El cronista no sólo está contando elementos que encuentra en lo teórico, sino que también está contando elementos vividos de personas.

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