No para la inclemente violencia contra los niños. Según un informe del Instituto de Medicina Legal, en Bogotá 1.103 niños, niñas y adolescentes entre enero y abril de este año, fueron víctimas de algún tipo de abuso sexual. Pese a que hubo una disminución con respecto al mismo periodo del año anterior, las cifras son muy preocupantes.

Hace dos años la abuela de este pequeño se enteró de cómo dos familiares de 35 y 60 años abusaban de su nieto de tan solo cuatro años. Frente a la situación, Sandra Camargo luchó porque se hiciera justicia, y el pasado 18 de diciembre lo consiguió. Una pena de 29 años y ocho meses de prisión les dieron a estas personas.

Sandra Camargo, abuela de víctima de violencia sexual, comentó que: "estos monstruos habitan en sus casas y están muy cerca y lo malo es que no atacan sino ellos seducen, ellos son muy inteligentes para engañar a nuestros hijos lamentablemente".

Un caso similar le está pasando a Katia Arellano, una cartagenera que por cuestiones laborales tuvo que dejar a sus hijos al cuidado de una de las tías.

"Yo viaje hace 10 años al exterior buscando mejor vida, las dejé a las dos con tres tías maternas y un primo menor de edad, cuando ya yo logro obtener una situación económica más o menos estable, yo las mando a buscar, cuando las mando a buscar me doy cuenta que las dos niñas se le notaba mucho el miedo", contó Katia.

Empezó a notar diferentes comportamientos en una de sus hijas, uno de ellos era estar alejada de los hombres, familiares de género masculino que estuvieran a su lado, de igual forma huía de la oscuridad.

"Yo dije, algo pasa aquí, dejé mi trabajo y comencé a analizarla a mirarla más y le decía, Isabela, mi amor, si algo te paso cuando yo te dejé, dímelo, yo necesito que tú me cuentes porque las mentiras no son de Dios, no me dijo nada, pero al día siguiente estábamos en la sala y ella me dijo mamá yo te voy a decir lo que me pasó, me dijo, Antolly me tocaba mi vulva", aseguró la madre.

Inmediatamente a esta madre, el mundo se le vino encima con tan solo saber que una de sus hijas menores había sido abusada por uno de sus familiares. Desde Aruba, donde vive, Katia inició el proceso de denuncia pero fue imposible.

"Me dirijo al Consulado de Colombia, hago mi denuncia, me dan todo el apoyo psicológico y todo, pero cuando pasa el tiempo yo llamo al defensor de familia que me asignaron por el Bienestar y nunca me contesta, nunca me escribe, contrato un abogado y él me dice, señora no hay ninguna denuncia", afirmó Katia.

Razón por la cual, la denuncia la instauró el viernes pasado, señalando que este hombre aún continúa en Cartagena y ella teme por el bienestar de sus hijas.

Un informe reciente de Medicina Legal sostiene que los victimarios son, en mayor medida, personas cercanas a los menores. Por lo menos, en el 45 % de los casos reportados, los niños fueron violentados por miembros de sus familias, en otro 20 % los victimarios eran conocidos y en un 5 % los agresores eran desconocidos para sus víctimas.

Por: Carolina Beltrán