Durante la semana de la migración se llevó a cabo una cumbre educativa con el fin de beneficiar a quienes han tenido que abandonar sus países de origen. Varias entidades gubernamentales le apostaron a la educación como un derecho fundamental para los niños migrantes.

Este año, la cumbre puso sobre la mesa los retos que plantea en la atención de la población migrante en términos educativos. Como Colombia ha mantenido una política de brazos abiertos el principal desafío es garantizar el acceso de ciudadanos venezolanos a pesar de las dificultades que atraviesa el país.

Ana Maria Rodríguez, experta en educación de Unicef Colombia, afirmó que "Colombia presenta muchos avances en términos de educación inicial y en primera infancia, en particular en cobertura. De acuerdo con cifras del Ministerio de Educación y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, hoy hay más de 1.2 millones de niños y niñas atendidos en servicios de atención integral, cuando en 2010 solamente había 566.000".

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Según el más reciente informe de la Unicef, el 78 % de los niños de los países de bajos ingresos no están matriculados en preescolar.

Aida Oliver, representante de Unicef en Colombia, sostuvo que "desde la perspectiva de los derechos del niño en la educación se requiere respuestas que pongan en primer lugar al niño y a la niña como centro de cualquier propuesta de política y programa que sean inclusivas, flexibles y que promuevan la equidad y la participación".

El Ministerio de Educación y Unicef trabajan en estrategias para lograr que más niños y niñas se vinculen al sistema educativo.

"El modelo flexible que estamos implementando está creado con base a la iniciativa de Escuela Nueva que es una de las iniciativas flexibles que el Ministerio de Educación ha venido implementando, que está avalada por ellos y que además de eso tiene una larga trayectoria de resultados concretos y positivos", confirmó Oliver.

A través de los círculos de aprendizaje, los niños cuentan con 1.200 cupos por fuera del sistema que incluye población migrante y receptora en Bogotá y cuatro departamentos.

Por: Carolina Beltrán