Ponerle color es una expresión que todos usamos para decir que le ponemos alegría a las situaciones que nos ocurren. Los colores incluso tienen diferentes significados para nosotros y usamos la pintura para representar aquello que nos gusta o que queremos mostrar a los demás.

Es así como pintar una mariposa que repose sobre las fachadas de miles de hogares, puede ser, para los habitantes de Usaquén, el símbolo del renacimiento de un territorio que, si bien se ha identificado siempre con la forma de este animal, su figura cobrará ahora mucho más sentido con la llegada de la estrategia de transformación social de la Secretaría de Hábitat, Habitarte.

“La Mariposa es un proyecto muy importante, que venimos trabajando desde febrero de este año. Es un proyecto consentido del alcalde Enrique Peñalosa y busca llevar el programa Habitarte un paso más allá. Además de la estrategia de transformación comunitaria, además del proceso de pintar las fachadas, estamos haciendo un programa que va a ser ejemplo de la política pública de mejoramiento integral de barrios”, indicó Guillermo Herrera, secretario de Hábitat.

Al menos 2.600 viviendas de siete barrios, en las que habitan alrededor de 15.000 personas, se unirán al macromural más grande que se ha pintado en Colombia.

“El trasfondo de esto, y lo que ha querido el alcalde Enrique Peñalosa, es buscar la transformación comunitaria, generar procesos de apropiación de los barrios por parte de la comunidad que vive en estos barrios donde estamos interviniendo con el programa de fachadas. El fondo y lo importante de esto es que la gente se conozca, que se genere confianza entre los vecinos, confianza en las instituciones y eso a su vez va redundando en muchos beneficios que van mejorando la calidad de vida”, dijo el secretario de Hábitat.

Doña Temilde Chocontá llegó al barrio Buena Vista de Usaquén cuando tenía 9 años. En ese entonces, cientos de familias se establecieron ilegalmente en el territorio, construyendo asentamientos construidos en tela asfáltica, en los que no había servicios públicos ni vías.

“Llegamos a vivir en ranchos hechos en tela asfáltica. Se hacían unos cubos y vivíamos ahí, traíamos una camita con un colchón y una estufa, o armábamos la estufa con una latica y alcohol, y ahí cocinábamos”, contó la mujer.

Según cuenta Doña Temilde, a pesar de su situación de extrema pobreza, la gente que llegó a lo que hoy se conoce como buena vista, era gente trabajadora que, con el tiempo, logró salir adelante.

“Ya la gente empezó a hacer casas prefabricadas, ya después empezaron a construir las primeras casas en ladrillo y ya uno veía en un tiempo casitas de un solo piso, ya cuando uno empezó a ver eran casas de tres, cuatro pisos que la gente empezó a hacer”, dijo.

Pasaron los años, muchos de esos primeros habitantes se fueron y otros, como ella, quedaron y hoy recuerdan esa como la primera transformación, pues hubo otra, la que les puso color a sus calles.

“Esto era ladrillo y pañete, no era más. Ladrillo y pañete. Muy pocas casas pintadas sus frentes. Entonces un día me llamaron y me dijeron, vienen cosas buenas para Buenavista. Dije bueno, me invitaron a una reunión y yo fui. Ya cuando empezaron a hablar que querían conocer el territorio. Pues acá no solo fue Buenavista el que se benefició, sino fueron siete barrios más”, manifestó doña Temilde.

El Sol Lunar, es el nombre del macromural que fue diseñado como homenaje a la población que cubre, que aún sigue caracterizándose por ser gente trabajadora y que, según cuentan, muchas veces sale con el sol y llega con la luna.

Fueron seis meses de pintar. Familias enteras y vecinos, con la ayuda de voluntarios de diferentes entidades del Distrito, embellecieron no solo las fachadas de las casas, sino también escaleras, colegios, parques y zonas comunes. Junto a artistas reconocidos plasmaron en muros y paredes figuras que representan las vivencias de la comunidad.

“¿Qué me gusta mostrarles? Quienes somos. Darles a conocer quiénes somos como comunidad, quiénes somos como personas, la gente que vivimos aquí, la gente que estamos aquí. Tenemos una especie de unidad productiva en donde cada persona se desarrolla en lo que le gusta, en lo que le apasiona”, explicó Miriam Bonilla, guía turística.

La llegada de Habitarte no solo llevó color al barrio, también armonizó las relaciones entre vecinos y facilitó lo que se conoce como la auto gestión del territorio.

Fomentar el liderazgo, la capacitación, el emprendimiento y la transformación de los territorios y de quienes los habitan, ese es el propósito. Por ello, además del ejercicio de embellecer, se brinda a los ciudadanos una oferta de capacitaciones a las que tienen acceso gratuito.

“Aparte de la pintura llegó oportunidades para la comunidad donde ellos les ofrecieron a las comunidades curso de manipulación de alimentos, curso de alturas, curso de estucado y curso de belleza”, aseveró doña Temilde Chocontá.

Hoy muchas de esas personas prestan sus servicios con lo aprendido durante las capacitaciones e incluso tienen emprendimientos que son visitados por quienes van a recorrer las calles en búsqueda de sus murales.

Durante los años 2016 y 2017 se beneficiaron más de 83.700 ciudadanos de 88 barrios en nueve localidades de la ciudad. Además de La Mariposa, en 2019 se intervendrán otros sectores como Ciudad Bolívar, donde se transformará el recorrido del nuevo Transmicable.

Intervenciones que son posibles, gracias además a la ayuda de voluntariados de entidades y empresas, como el Grupo de Energía de Bogotá, quienes se unieron a la iniciativa con el fin de brindar a sus empleados espacios de aporte y crecimiento social.

“Lo hacemos entre semana y salimos de acá a las 7:00 a. m. más o menos dura hasta las 3:00 o 4:00 p. m. y pasamos el día con la comunidad, y la verdad es que la gente llega muy contenta y satisfecha de haber hecho algo por la comunidad, de conocer la ciudad, de conocer las diferentes entidades del Distrito, que a veces, nosotros somos parte del Distrito y no conocemos las diferentes entidades”, manifestó Alexandra Umaña, directora del voluntariado del Grupo de Energía de Bogotá.

Entidades que se unen entorno a una causa que resulta común y a las que los ciudadanos agradecen con un bonito y delicioso almuerzo.

“Nos hacen siempre un sancocho. Nosotros llevamos el pollo y la comunidad pone todo lo demás. Entonces si ha sido un trabajo en conjunto que ha sido muy bonito porque sí trabajamos de la mano con todos los de la zona”, puntualizó Umaña.

Miriam Bonilla, guía de experiencia turística, invitó a los habitantes de Bogotá a que conozcan esta zona de la ciudad que está llena de colores y de mucha historia.

“Los quiero invitar para que vengan y conozcan esta experiencia turística que es Buenavista Sol Lunar, somos una comunidad emprendedora, una comunidad pujante, una comunidad muy bella. Somos amables, tenemos gratas experiencias para compartir, para que conozcan, para que sientan realmente quienes somos nosotros y qué de bello pueden apreciar nuestra ciudad, nuestro entorno, desde aquí desde este punto de vista: Buenavista”, finalizó Bonilla.