"Yo siempre digo que hasta el 19 de junio de 1998 éramos felices... De ahí para allá, no", cuenta Paola Botero, oriunda de La Palma, Cundinamarca: un pueblo que vivió el conflicto armado en carne propia.

Los habitantes de este pueblo, ubicado al noroccidente de Cundinamarca, se enfrentaron al conflicto armado que atravesaba el país. Ese es el tema que tratamos en este capítulo de Crónicas Capital.

El Registro Único de Víctimas de Colombia registró 7.254 desplazamientos en el año 2000, para el 2002 la cifra de desplazados en Cundinamarca era de 24.086: La Palma es el municipio que más ciudadanos desplazados registra en todo el departamento.

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Eliseo Botero recuerda como su hijo fue asesinado en 1998 por la guerrilla. "Lo fusilaron sin razón aparente y de ahí adelante comenzó la tragedia nuestra, porque vino la persecusión por tratar de averiguar qué había pasado... Y en esa estamos", cuenta.

Francisco Botero fue el joven asesinado, el rostro de la guerra. ¿Qué ha sido de sus familiares? Esta es su historia:

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