En la Bogotá de 1930 comprimir tiempo y espacio para facilitar la comunicación no solo era un reto sino que, además, implicaba un cambio en la forma que se informaban los ciudadanos.

La deleitante sensación de seducirse con la proyección de voz que tenían los talentosos locutores de radio empezaba a llegar a la ciudad. Para 1930, llegó la primera emisora privada de radio a la capital: La voz de Bogotá, que hasta el día de hoy sigue sintonizando y acariciando a su audiencia más fiel con su programación.

En ese mismo año, los capitalinos conocieron otra emisora privada que tenía el nombre de La voz de Víctor pero que terminó desapareciendo poco tiempo después.

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La voz de Bogotá fue fundada en 1931 y era propiedad de Gustavo Uribe, un peso pesado y gran exponente de la radiodifusión. Incluso, hay quienes aseguran que fue el pionero a nivel nacional de la radio en Colombia.

Esta emisora funcionaba con una potencia de 10 watts; un inicio duro pero que terminó robándose la atención de los capitalinos y logró salir adelante con las uñas. La radio se ubicó, en esos años, en la carrera octava, entre calles 16 y 17.

Cabe recordar que en esta época acceder y sintonizar la radio privada no era tarea fácil, sin embargo, de forma simultánea, en la Plaza de Bolívar se instalaron radios públicos para que cientos de capitalinos se reunieran allí, durante horas, para informarse de lo que sucedía al calor de una voz arrulladora.