El Lamborghini Huracan, que normalmente se vende por más de 200.000 dólares, fue firmado por el Papa afuera de su residencia en la Santa Sede y será subastado por Sotheby's. Lo recaudado se entregará al pontífice para ayudar a los necesitados.

El Vaticano dijo que el dinero se destinará a proyectos para ayudar a los cristianos para que regresen a reconstruir sus hogares en la Meseta de Nínive en Irak, que fueron destruidos por militantes de Estado Islámico.

También se ayudará a víctimas femeninas del tráfico humano y prostitución forzada y a dos grupos italianos que brindan servicios médicos en África central.