A mitad de año de 2014 se hizo viral en redes sociales el reto Ice Bucket Challenge, que consistía en arrojarse baldes de agua fría encima. La iniciativa hacía parte de una campaña que buscaba recaudar fondos  para la investigación de la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), pero terminó volviéndose un juego que despertó el interés de muchos adolescentes.

Sin embargo, lo que empezó como un reto inofensivo y conmovedor, sirvió de inspiración para crear otros desafíos con un grado de dificultad cada vez mayor y, en muchos casos, bastante perturbadores.

Retos como Hot Water Challenge, Blue Whale, Fire Challenge y Tide Pod Challenge son algunos de los juegos más peligrosos y populares que han logrado robarse la atención de los jóvenes.

El Hot Water Challenge, por ejemplo, consiste en derramarse agua hirviendo encima, echársela a alguien más o tomarse un vaso de agua muy caliente. En YouTube se pueden apreciar varios videos de jóvenes que terminan con quemaduras de tercer grado o que mueren después de participar en este desafío.

Blue Whale (Ballena Azul) es otro siniestro juego que ha tomado gran fuerza en los dos últimos años. Este reto invita a los jóvenes a superar una prueba por 50 días. El último reto incita a los participantes a  suicidarse saltando de un balcón o un piso muy alto.

Otro juego igual de estremecedor y controversial lleva como nombre Fire Challenge o Prueba de Fuego. La mecánica de este reto es muy sencilla y, sus consecuencias, bastante predecibles: el concursante debe encender la cámara de video, rociarse alcohol en el cuerpo y prenderse fuego cerca de una piscina o una llave de agua.

En la última posición está el reto más sonado durante estos días, Tide Pod Challenge. Para esta prueba los participantes deben morder o tragar cápsulas líquidas de jabón para lavar ropa. Este reto ha causado gran conmoción entre el público y marcas de productos que se dedican a la producción de jabones por las delicadas consecuencias que puede traer para la salud.