Las intensas lluvias de los últimos días tienen a los bogotanos pensando en paraguas, botas, capas y gabanes.

Aunque a mediados de febrero el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) advirtió que empezaba una jornada de transición a la época de mayores lluvias, la capital del país ha recibido unas tormentas de tales magnitudes que no solo han dejado de creer en la temporada de transición, sino también en el supuesto fenómeno del niño que en enero fue causa de temores por sequías.

La gráfica de seguimiento de las lluvias de marzo que publica el Ideam* es diciente: el día 4 la curva de promedio del mes empieza a trepar tanto que supera lo registrado en dos décadas anteriores que sirven de referencia.

Pero la cosa no para allí: el 7 de marzo los niveles de lluvia superan una tercera década de referencia, lo que permite decir que en la primera semana del mes pasado hubo más lluvias que en los 30 años anteriores.

Otros ascensos en la curva los días 13, 19 y 22 ratifican esa idea y muestran que el nivel de lluvias llegó a los 150 milímetros, tres veces más que el promedio histórico de 30 años.

En la capital del país, por el pronóstico del Ideam llaman la atención entre los habitantes de las zonas aledañas a los cerros orientales por los posibles deslizamientos. De todas formas, las partes planas pueden sufrir inundaciones.

Aparte del agua, el pronóstico incluye fuertes vientos, posibles granizadas y tormentas eléctricas, por lo cual el Cuerpo Oficial de Bomberos, y el Instituto Distrital de Gestión del Riesgos y Cambio Climático (Idiger) han llamado a revisar el estado de tejados y de canales y a estar pendientes de los árboles que pueden caer porque el agua afloja los terrenos; a la vez que el Acueducto limpia las alcantarillas e invita a que no boten basuras a las calles para evitar taponamientos.

Con este panorama y a solo dos días del mes reconocido como más lluvioso, de seguro, seguirá haciendo honor al refrán: abril, lluvias mil.

Por: Javier Giraldo Acosta